El miércoles escribía, en la primera entrega de la serie de entradas dedicadas a la ciudad, sobre el tema de la “atención desatenta” del caminante urbano, a partir de los planteos de Erving Goffman. Ahora le toca el turno a otra relación muy particular: el ordenamiento racional del tiempo y el espacio en las ciudades, en tanto manera de hacer uniforme la experiencia urbana, junto con la fuerte necesidad de diferenciación individual que surge en ellas.

Georg Simmel llama a esto “actitud blasé”. En sus estudios urbanos, llevados a cabo a principios del siglo XX, Simmel encontró que las ciudades eran espacios donde los sentidos se encontraban bombardeados de estímulos visuales y auditivos. La reacción social frente a ello fue una actitud reservada y en cierto modo insensible frente al entorno. Esa característica falta de sorpresa frente a cualquier evento es parte de esa “actitud blasé”. No se reacciona de manera demasiado enérgica frente a los eventos; más bien, se reservan esas fuerzas para otras cosas. Junto con esta “actitud reservada”, aparece la necesidad social de hacer uniforme la vida en la ciudad, atada a los imprevistos de la movilidad por calles más atestadas. En ese desarrollo, a principios de siglo XX terminó, por fin, por universalizarse el uso del reloj. Ahora las personas ya podían ser puntuales. Una forma, claro, de racionalizar la vida urbana.

Pero si la vida urbana necesitaba de una uniformidad en el uso del tiempo y del espacio y de la “reserva” de sus habitantes, también tendía a producir formas de subjetividad muy elaboradas. Y esa relación entre “subjetividad” y “reserva” puede rastrearse incluso en los planteos de Goffman sobre la “atención desatenta”. Por un lado, debemos seguir ciertos ritmos uniformes de la ciudad para poder cumplir a tiempo con todos los compromisos. Pero por otro, es misma uniformidad nos lleva a un mayor narcisismo. No son tendencias contradictorias; son más bien complementarias. Si en la calle, según Goffman, debíamos estar atentamente desatentos, en la vida urbana, según Simmel, debíamos estar racionalmente socializados para poder ser individuos subjetivamente diferenciados.

Referencias bibliográficas

Urry, John (2007) “‘Mobile theories and methods” en Mobilities. Cambridge, Polity Press.

Anuncios