En este blog por lo general escribo sobre movilidades decididas en base a intereses ligados con el trabajo o el ocio. O sea, cuando viajamos porque queremos o nos conviene. Pero hay otro tipo de movilidades que no trato tanto, y que de a poco se harán de un lugar en la agenda de todos nosotros. Me refiero a aquellos que deberán dejar, en las próximas décadas, los lugares donde viven por causa del cambio global del clima.

De acuerdo con una nota publicada en el diario inglés The Independent, cerca de mil millones de personas se verían obligadas a relocalizarse desde este año y hasta 2050, debido a que las zonas donde viven ya no podrían sostener la presencia de muchas personas. Entre las causas se cita la falta de agua en grandes zonas de África, Asia y América Latina, que impediría seguir con explotaciones agropecuarias en esas zonas; y la suba del nivel de los océanos, que inundará muchas zonas costeras del planeta.

En tanto se tratará de un tipo de emigración protagonizada sobre todo por la gente más pobre, ya saben como van a tratarlos: les cerrarán las fronteras, los expulsarán de los países donde puedan entrar, y en general no harán gran cosa para hacerles más fácil la vida. En una sociedad donde ya el sólo hecho de ser un turista es un índice de clase, aquellos que quieran moverse de un lugar a otro por la necesidad de subsistir entrarán dentro de una categoría de movilidad no bien vista en muchos lugares del planeta -sobre las diferencias entre “turistas” y vagabundos” en tanto indicadores de clase, pueden ver una entrada anterior.

Y por cierto, a eso hay que sumarle el alza de los costos de los alimentos, un tema que parece haber llegado para quedarse por un buen tiempo.

Más información en The Independent (visto originalmente en New Mobilities).

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