Como ya contamos en entradas anteriores, hay temas en el turismo que parecen haber llegado para quedarse, o para empeorar en el futuro. Uno de los que más importan a los viajeros frecuentes es el de las demoras en los vuelos aéreos -o, peor aún, las cancelaciones a último momento. A medida que crece el tráfico de pasajeros, y los aeropuertos comienzan a colapsar, las demoras se harán cada vez más frecuentes. Ahora bien: ¿acaso las aerolíneas no pueden prever este problema? ¿No pueden tomar en consideración que, si hay posibilidades cada vez mayores de demora, deberían tomar algunas medidas para que los pasajeros no sientan que están perdiendo por completo el tiempo?

Y eso es lo que consideran en Gulliver, el blog sobre turismo y economía que mantiene The Economist. Si bien es cierto que, por su público, apuntan más a los viajeros de negocios, hay varias sugerencias interesantes para las aerolíneas. Por ejemplo, y para que los pasajeros no sientan que están perdiendo su tiempo, se puede instalar acceso a Internet gratuito en la sala de espera; o comenzar a pensar en brindar servicios como asientos de espera de mejor calidad, áreas para hacer gimnasia e incluso duchas. Y ya que estamos, no debería costarle tanto a las aerolíneas caer en la cuenta de que deberían brindar bebidas y comida a quienes tendrán que perder varias horas por la demora -y no me refiero sólo a un vaso de café o gaseosa y un sandwich, algo que parece nos brindan por lástima.

Buena parte de estas medidas tienen sentido para los viajeros de primera clase, que pagan boletos muy caros por un mejor servicio. Me parece un poco difícil aplicarlas en los vuelos de bajo costo que son bastante comunes en Europa, en particular porque allí los márgenes de ganancia son mucho más acotados. Pero no sería malo que las compañias comiencen a pensar en cómo lidiar con las cada vez más frecuentes demoras en los aeropuertos. En particular, con medidas como el acceso a Internet o un refrigerio de mejor calidad, que no es algo tan costoso.

Anuncios