La semana pasada nos ocupamos brevemente de un tema que apareció en muchos medios ligados con el tema viajes: la campaña de marketing de Do Travel Writers Go to Hell?, un libro del Thomas Kohnstamm, donde contaba como había escrito en la guía Lonely Planet de Colombia sin visitar el país.Y que, en otras ocasiones, había aceptado viajes pagos, y hasta favores sexuales para escribir bien sobre algún restaurante. Pero más allá de la campaña de marketing, el tema es una buena excusa para escribir sobre algunos temas relacionados con el mercado de viajes, los medios y las guías.

Lo que más se remarcó como “pecado” de Thomas Kohnstamm es que había escrito sobre Colombia sin visitar el país. Hay por detrás una asunción de sentido común a analizar: que las verdaderas y valiosas experiencias de viaje se obtienen de primera mano. Desde ya, eso es lo que espera quien paga (caro) por una guía de viaje: un texto que lo ayude a construir su propia experiencia de viaje. Pero aquí hay que detenerse, y desarmar un poco este sentido común. No basta la experiencia de “primera mano”. Lo que importa es que ayude al viajero a construir su experiencia, a armar el viaje, reproducir recorridos a su alcance. Muchos medios especializados en turismo, en particular los suplementos de viajes de los diarios, están llenos de notas de “primera mano”. Pero tienen un problema: se trata de viajes pagados por terceros, donde el periodista sólo llega allí para “narrar” el destino. No armó el viaje, no reservó el hotel, no se preocupó por los precios, y otra persona se preocupó por armarla todo el recorrido. Será una experiencia de “primera mano”, pero es bastante inútil para el viajero. La experiencia del periodista no se parece, ni se parecerá a la suya. Y ni siquiera le avisan, por cierto, que un tercero ha corrido con los gastos del viaje. Entonces, los relatos de primera mano son importante, pero depende en qué condiciones.

Segundo, algo menos destacado es el hecho de que Kohnstamm aceptó favores para escribir bien sobre ciertos lugares. Esta práctica no es rara en los medios. De hecho, es más que sabido en América Latina que si una empresa pone publicidad en tu medio, no se hablará mal de ella. Y a veces, parte del acuerdo es hacerle notas favorables que aparecen como notas independientes. Así que por este lado, será un escándalo para Lonely Planet, pero en estos rincones del mundo es bastante usual.

En lo particular, siempre me ha interesado discutir alrededor del tema de las experiencias de viaje. Por decisión particular, no escribo en “plan recorrido” sobre destinos que no he visitado -aunque si puedo hacerlo para analizar tendencias y políticas, como en el caso de las entradas que dediqué a Dubai. Eso no quiere decir que ésta práctica no sea común en muchos medios y blogs sobre viajes. En el caso de estos últimos, hay muchos blogs sólo concentrados en escribir sobre destinos, y que refritan datos y fotos de terceros sitios. Bien hecho, seguramente el refrito puede brindar muchos datos interesantes, pero desde ya carece por completo de la conexión emocional con el viajero y la experiencia del viaje. Pero reproducir esa conexión cuesta caro, y pocos tienen los medios o las ganas para poder gastar lo suficiente en ello.

Y volvemos al principio: ¿por qué tanto escándalo con el tema de Kohnstamm? Porque, al pagar caro por una guía, lo menos que esperamos es un relato de primera mano, con datos chequeados, que nos permita construir nuestra experiencia de viaje, y nos brinde datos relevantes para contextualizar históricamente el sitio que visitaremos. Que los datos sean viejos o inexactos , que las calificaciones de restaurantes sean “negociadas”, que los hoteles que aparezcan en la guía en realidad hayan pagado por estar allí, y que el autor del texto en realidad lo haya escrito sentado a miles de kilómetros sólo por contar una computadora y una conexión a Internet, nada de eso debería pasarnos. Pero hacer una guía de viajes es algo costoso para una editorial, y varias de ellas parecen estar en el mismo camino que muchos medios especializados: que con tal de poder cubrir los espacios, sea un tercero quien pague los gastos. Total, dirán, los lectores no protestan, y por lo general ni siquiera se enteran del tema. A lo sumo, sospechan un poco :) .

Hay varias entradas sobre el tema de Thomas Kohnstamm en otros blogs, y que vale la pena leer. Listo algunas, con perspectivas bastante diferentes, como para analizar el tema desde diferentes lugares:

El escándalo de las guías de Lonely Planet (De Viaje a Brasil)
Kohnstamm: de autor desconocido a cara familiar (Viajes Libres)
Do LP Writers Go To Hell? Thomas Kohnstamm Might. (Brave New Traveler)
Could Thomas Kohnstamm Save Travel Writing? (Vagabondish)
5 reasons to be outraged by the Solitary Follower put-on (Travel, trip, jaunt)
The Path Of Mistakes Not Written By Lonely Planet’s Thomas Kohnstamm (FoxNomad)

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