En 1972, un informe elaborado por académicos nucleados en el llamado “Club de Roma” hizo un análisis del futuro del planeta a partir del aumento en la demanda de recursos naturales. Aquel trabajo, conocido como “modelo de los límites del crecimiento”, hacía una prospectiva bastante sombría: si la economía mundial seguía creciendo a las tasas de esos años, las reservas de productos primarios -petróleo, metales, alimentos- se agotaría y la humanidad iría a una catástrofe ecológica. Aqúel pronóstico no se cumplió en los plazos previstos por ese trabajo, y las críticas que se le hicieron fueron muchas, algunas de ellas muy sustanciales, como la planteada por el brillante informe de la Fundación Bariloche, en el llamado “Nuevo Modelo Mundial Latinoamericano”.

Pero ahora la economía mundial atraviesa por una etapa de expansión formidable, y los miedos por el agotamiento de los recursos naturales han vuelto. E incluso tienen su versión para el mercado turístico, a partir de los planteos publicados hace pocas semanas en la revista de negocios Harvard Business Review bajo el título de “The Tourism Time Bomb” -por desgracia, el texto no está disponible de manera pública. La idea es simple: el incremento de la demanda turística es insostenible a las actuales tasas -superiores al 5% anual- y las consecuencias se verán muy pronto si las cosas siguen de este modo.

La hipótesis central del artículo: vamos hacia una “escasez de lugares”. Al incrementarse la demanda a un ritmo mayor que las posibilidades del mercado de ofrecer nuevos productos, vamos a ver una serie de consecuencias muy importante en los próximos años. En el artículo se hipotetiza algunas de estas consecuencias: aumento de precios de los alojamientos en las ciudades más visitadas;generalización de las listas de espera en lugares con restricciones en la cantidad de visitantes; y a mediano plazo, aparición de nuevos lugares turísticos para satisfacer la demanda.

Lo cierto es que el aumento de la cantidad de viajeros internacionales en los próximos doce años es bastante espectacular, y pasará de los actuales 900 millones a 1600 millones en 2020. En buena parte, gracias a la creciente demanda de viajes por parte de las clases medias y altas de economías en fuerte crecimiento, como India y China. La gran pregunta es si el mercado puede soportar semejante incremento sin que esto termine en un gran incremento de precios y una mayor polución de muchos destinos. En el corto plazo, seguramente la consecuencia será obvia en muchos destinos: mayores dificultades para conseguir alojamiento y precios más altos que dos o tres años atrás. Habrá que ver si la saturación en algunos destinos principales no conduce a muchos viajeros a desplazarse hacia sitios más lejanos, lo que puede ser una buena oportunidad para muchas naciones en desarrollo.

Más datos en una entrada que escribí hace algunos días para Logitravel Blog, el blog que mantengo para la agencia española de viajes online Logitravel.

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