Dubai, entre el turismo y el superavit 3 (y final)

Burj Al Arab & Madinat Jumeirah, Dubai
Uno de los conceptos clave de las entradas anteriores sobre la planificación turística que hemos analizado de Dubai (en esta y esta entrada) es el de “libertades modulares”. Básicamente, designa el hecho de que las restricciones usuales de un país islámico -por ejemplo, la prohibición de la venta de alcohol- más una serie de medidas políticas puntuales -para tomar sólo un caso, la restricción y bloqueo de sitios en Internet para la población en general- no se aplican en las zonas turísticas o para los proyectos que apuntan a los viajeros de altos ingresos. Esto, que parece ser una simple decisión de negocios, puede ser analizado también de otras formas.El principal problema de la noción de “libertades modulares” es que convierte el acceso a las libertades públicas, que usualmente está consagrado en cualquier constitución y tratado de derechos humanos como algo que pertenece a todo ser humano, en una categoría que sólo se aplica a quienes tienen más. Dicho fácil: el ejercicio de plenos derechos está reservado a esta clase alta de viajeros de negocios y profesionales internacionales, mientras el resto de la población está excluida por defecto.

Como contábamos en las entradas anteriores (por ejemplo, en esta entrada), no todo recién llegado en Dubai la pasa tan bien. Quienes llegan para trabajar en la construcción de los megaemprendimientos carecen de todo derecho sindical, pueden ser expulsados del país sólo por protestar, y en general reciben pagas bajas en relación con los montos involucrados en los proyectos. Tammpoco tienen derecho a solicitar la residencia permanente, o el acceso a la ciudadanía. El contraste con los recién llegados pertenecientes al mundo de los negocios y el turismo de lujo es enorme; éstos adquieren el acceso a las libertades públicas en tanto están en condiciones de consumir los productos de lujo que se ofrecen en Dubai. Y si pueden comprar alguna de las lujosas propiedades que se están construyendo, no habrá mayores problemas para solucionar el tema de la residencia.

A la hora de analizar en términos políticos la experiencia de planificación turística de Dubai, se hace impactante descubrir que las libertades políticas, consagradas durante décadas en muchos países como derecho de todo ciudadano, se transforman en un bien sólo disponible para las clases más acomodadas. O sea, el pleno ejercicio de la libertad sólo se garantiza a los que tienen más. En éstos años, los procesos económicos globales han ayudado a profundizar la desigualdad entre los habitantes del planeta, y a ampliar la brecha de ingresos entre ricos y pobres. El proyecto Dubai lleva eso un poco más allá, al establecer que el pleno ejercicio de derechos queda reservada a quienes más tienen. Si a eso sumamos que la viabilidad de esta planificación turística está justamente asociada a esa desigualdad global, que permite la creación de una clase de super ricos y estimula la demanda de bienes primarios como el petróleo -principal ingreso de Emiratos Árabes Unidos- veremos que este tema no puede limitarse a un mero análisis turístico.

Igual, seguramente, vamos a encontrar, en el futuro, maravilladas descripciones de los proyectos de Dubai, que eviten cuidadosamente toda referencia de análisis político. Como un milagro hiciera crecer, en medio del desierto, los proyectos arquitectónicos más impresionantes del mundo.

La imagen del Burj Al Arab -el hotel más caro del mundo, uno de los proyectos edilicios más reconocidos de Dubai- que abre la entrada fue tomada por Jay Khemani y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

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5 comentarios sobre “Dubai, entre el turismo y el superavit 3 (y final)

  1. Jorge, tus textos sobre el “fenónemo Dubai” me llevaron a una serie de reflexiones entre los modelos “en altura” (http://oleopolis.wordpress.com/2008/04/08/de-benidorm-a-dubai/) de las que hago un resumen como comentario:
    1) El gigantismo, los rascacielos, no serían más que la visible vanguardia, expresión del capitalismo por excelencia que siempre ha sido. Una llamada a los consumidores a la que no faltan carreras de Formula 1 o campeonatos mundiales de motociclismo.
    2) Igual que también los rascacielos se abren paso en Benidorm desde hace cincuenta años, también a su modo en la España franquista, aquellas playas fueron “zonas libres” donde las costumbres se relajaron y el biquini se impuso, inteligentemente consentido por los ojos clarividentes de los gestores de la ciudad alicantina. En el fondo, este planteamiento de las “libertades modulares” no hace sino llevar a sus extremos esa extradición de la normalidad que siempre supuso el espacio turístico, para marcar así el tránsito de la diferencia, la aceptación de lo prohibido en un tiempo y lugar nuevo o aislado. ¿Hacia dónde evolucionará esto en el caso de Dubai?¿Qué consecuencias sociales y políticas se derivarán de ello?
    3) Lo que levanta pocas dudas a estas alturas es la insostenibilidad social y ecológica del modelo. A este respecto es muy ilustrativo el artículo de Leo Hickman, Sun, sand and slavery.
    De China aún no hemos hablado, pero vendría a ser en este parchís turístico la estación terminal de una línea de desarrollo turístico en altura que iniciada por Benidorm, pasa ahora por Dubai, pero que iluminada por la antorcha olímpica se dirige a Pekín.

  2. Antonio, efectivamente hay que marcar el carácter histórico de la relación entre el turismo y las “libertades modulares”. Tal como señalas en el caso de Benidorm y la dictadura franquista, es evidente que esta relación entre turismo y libertad tiene una larga historia.

    China, efectivamente, es la pieza faltante en esta historia, y que merece una entrada aparte. Sobre todo porque las obras por las juegos olímpicos se hicieron gracias a la capacidad del Estado chino de hacer expropiaciones y gastar enormes sumas de dinero en el emprendimiento. Tomo nota para ver si la semana que viene puedo armar algo al respecto.

  3. Jorge estupenda la nota, es la primera vez que ingreso a tu blog, me parece muy bueno. Que imponente es la fotografía del Burj Al Arab. Tengo muchas ganas de conocerlo!
    Saludos cordiales.

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