Algunos meses atrás, en una entrada anterior, analizaba el tema de la reestructuración urbana a partir de la hipótesis de David Harvey: que las ciudades y su transformación eran una salida recurrente para las grandes crisis de superávit de la economía capitalista. O sea, permitían invertir enormes sumas de dinero cuando no parecían existir otras inversiones rentables.

Pero la escala de las inversiones en Dubai impresionan, incluso cuando las comparamos con otros proyectos urbanos -ver entrada anterior para más datos. El flujo de dinero gracias a los precios del petróleo se combinan con una enorme disponibilidad de dinero en el mercado mundial, y combinan dos puntos clave: la necesidad de Emiratos Árabes Unidos de pensar en un futuro sin petróleo, en algunas décadas, y la demanda de productos de lujo, debido a la existencia de una clase millonaria que tiene la disponibilidad de gastar sin demasiados problemas.

Dubai no es el único caso en el mundo de una zona que se está transformando gracias a la disponibilidad de capitales. Desde ya, China es el otro caso, incluso a escalas mucho mayores. Pero Dubai es el que ha tomado al turismo y la disponibilidad de servicios como la clave del desarrollo. El proyecto es transformarse en un hub de negocios, lo cual implica, claro, tener los mejores servicios para los viajeros de negocios. Y el financiamiento por ahora no va a faltar: el precio del petróleo seguirá alto por la demanda de Estados Unidos y China.

La demanda de nuevas inversiones en Dubai es una aspiradora de dinero con fines muy puntuales: crear el mayor mercado mundial para viajeros con mucha capacidad de gasto. Desde ya que ya existían proyectos anteriores para este segmento del mercado, pero no a la escala que se está desarrollando allí. Construir el edificio y el mall de compras más grande del mundo, islas artificiales, un gigantesco aeropuerto, no es algo que pase todos los días. Pero sería un error pensar a Dubai como una especie de “proyecto local”. Como planteaba antes con respecto al tema del superávit financiero y la urbanización, “lejos de pensar sus lógicas de crecimiento o retracción como fenómenos puramente locales, hay que pensarlas junto con las tendencias globales de inversión en el capitalismo, y sus recurrentes crisis de superávit de capital”. Dubai está lejos de ser sólo un proyecto turístico; sólo puede ser pensado en relación a las transformaciones económicas más recientes, a la desigualdad de ingresos, a la enorme demanda de productos primarios, a la consolidación de una clase de millonarios, y la globalización creciente de los flujos financieros internacionales.

Hablar sólo de turismo, en el caso de Dubai, esconde muchas de las relaciones interesantes a analizar. Por ejemplo, la relación entre demanda internacional de productos primarios, acumulación y finanzas, que hacen posible este proyecto. Pero no todo termina allí. También habría que analizar cómo estos temas se vinculan con las “libertades modulares” de las que hablábamos en la entrada anterior sobre Dubai. Pero sobre eso, manaña, en la tercera y última parte -juro que será la última :) .

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