En Ojos Imperiales. Literatura de viajes y Trasnculturación, Mary Louise Pratt piensa las relaciones entre la literatura de viajes y la conquista del continente americano, desde la llegada de los españoles hasta la incursión de los naturalistas en el siglo XIX. Es un proyecto enorme, que busca dar cuenta de como América es nombrada en términos europeos. Para ello, usa al menos tres términos muy importantes a la hora de pensar las relaciones entre viajes, viajeros y representación de lo real.

En primer lugar, aparece el término “zona de contacto”, que reemplaza al de “frontera colonial”. Mientras el segundo sólo puede ser pensado desde Europa -porque si es una frontera, es porque lo es desde esa región del mundo- la idea de “zona de contacto” implica pensar en un espacio de cruce entre sujetos antes separados, y que ahora se cruzan por circunstancias históricas. Esto implica pensar la relación entre colonizadores y colonizados, o entre viajeros y visitados, en tanto su copresencia, por lo general en situación de poder asimétricas.

El segundo concepto es el anticonquista. Dice Pratt:

Me refiero con esta palabra a la estrategia de representación por medio de las cuales los sujetos burgueses europeos tratan de declarar su inocencia en el mismo momento en que afirman la hegemonía europea.

En este segundo caso, uno de los puntos trabajados por Pratt es el de los naturalistas que llegaron a fines del siglo XIX a América, y que, bajo un discurso sólo basado en la validez de sus teorías científicas, reservaron para Europa el derecho a clasificar y nombrar a muchas especies autóctonas de la región.

El tercer concepto es el de autoetnografía, y designa un hecho muy interesante para las ciencias sociales: que para pensarse en tanto subirdinados, los nativos americanos usaron teorías que habían sido generadas… en los mismos países que los dominaban. O sea, que para autorrepresentarse, acudían a las retóricas de sus dominadores. Este es un tema muy interesante, y desde ya sus potenciales posibilidades de análisis exceden el tema de la Conquista, o incluso el de los viajes.

Ojos Imperiales es un libro muy interesante en tanto permite pensar las relaciones entre colonialismo, literatura de viajes y dominación, un terreno que solemos concentrar únicamente en el campo de lo político, como si éste se construyera sólo con autoridades y leyes. Y que, en el caso de Pratt, y tras la sombra de textos como Orientalismo, de Edward Said, es desmontada como una construcción mucho más compleja, y que incluye a la literatura, la ciencia y la cultura.

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