En las últimas semanas, los diarios y canales de noticias por cable se la pasan haciendo referencias al tema de la recesión de la economía estadounidense (o la potencial recesión, hay opiniones de todo tipo). A eso hay que sumarle la persistente caída del valor del dólar, la suba de los costos del petróleo y las commodities, y la profundización de la famosa crisis de los créditos hipotecarios en Estados Unidos. La gran pregunta, para quienes se dedican a trabajar en el tema del turismo, es cuando estos problemas llegarán al mercado internacional de viajes, que ya llevan cinco años de crecimiento sostenido.

Si el problema de la economía se concentra sobre todo en Estados Unidos, los efectos sobre el mercado turístico mundial serán más bien limitados. Primero, porque América del Norte ha crecido poco en turismo en los últimos años, y a pesar de eso el resto del mundo ha tenido muy buena performance. Segundo, porque los estadounidenses representan una proporción bastante acotada de los viajeros; de hecho, es uno de los países desarrollados con menor emisión de turistas. Por ello, además, la caída del dólar acentúa más esta tendencia, y en los próximos meses veremos que crecerá la cantidad de visitantes a a Estados Unidos, lo cual seguramente va a tener un efecto positivo en destinos como New York.

La cuestión cambia si la mala performance de la economía estadounidense impacta en otros países, allí vamos a tener otro panorama. Si muchos consumidores comienzan a prever una economía en problemas en el futuro y retraen su gasto, es obvio que el mercado de turismo va a sufrir, porque los viajes son uno de los rubros que suelen recortarse cuando las cosas no van bien. Esa tendencia, de todos modos, va a estar frenada por la percepción de muchos turistas europeos sobre la gran oportunidad que representa, a la hora de hacer viajes internacionales, la actual paridad entre dólar y euro.

Y si la baja del dólar sigue, el precio del petróleo seguirá hacia arriba, al menos en esa moneda. En ese caso, no hay que ser ningún genio para esperar aumentos en los pasajes de avión y otro tipo de insumos ligados con el turismo. Por ese lado, entonces, se pueden esperar novedades no muy positivas.

De todas maneras, por ahora no hay demasiados signos de que el mercado turístico mundial vaya a tener un año sensiblemente peor que 2007. En los pasados cuatro años, fueron las naciones en desarrollo las que más crecieron y llevaron hacia arriba el índice de crecimiento del turismo internacional. Si la buena performance de estos países no disminuye, seguramente el mercado de viajes global celebrará el sexto año consecutivo de expansión. Aunque, para ese año, la Organización Mundial del Turismo espera un crecimiento de 4,1%, por debajo del 6% de 2007.

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