Es todo un tema cuando optamos por hacer un tour: las relaciones entre guías de viajes y comercios de la zona. Dicho más rápido: que un tour por una ciudad consista, además de ver ciertas atracciones de un lugar, en la visita a ciertos negocios donde él o la guía del tour obtengan una comisión de lo que compren los turistas. Este tipo de situaciones son muy comunes en destinos de América Latina, y los he visto en varias ciudades. Y, desde ya, buena parte de esa relación se da por el hecho de que los guías suelen recibir una baja paga por su trabajo, y a veces ninguna.

La “cultura de la comisión” muchas veces es una excelente razón, para quienes organizan tours, para no pagar a los guías. Funciona un poco a la manera de la propina en la gastronomía; se pueden pagar bajos sueldos porque lo que se saca gracias al dinero que dejan los comensales compensa y permite redondear un buen ingreso. Pero en este caso, el problema de las comisiones es que empobrece la experiencia del tour. Al estar más interesados en lograr que los turistas visiten ciertos lugares y compren artículos, el recorrido termina más atado a la rentabilidad de la comisión que al atractivo de los lugares visitados. Me consta que en muchos casos los guías no sólo chequean quienes adquieren productos; también vigilan que ninguno de “sus turistas” se escape a algún negocio cercano, que no tiene ningún acuerdo con ellos.

Las relaciones entre prestadores de servicios turísticos y negocios que pagan comisiones debería interesarnos mucho. A veces, tours muy económicos suelen ser una mala inversión de tiempo, con más dedicación al shopping que al recorrido turístico.

Desde ya, nadie está en contra que la gente obtenga un ingreso por su actividad. Pero lo mejor sería que esas ganancias se logren mediante una remuneración adecuada de las tareas, y no mediante comisiones indirectas, un tipo de práctica que puede empobrecer nuestra experiencia de viaje. En el caso de este blog, relaté un episodio de este tipo en esta entrada, acerca de unos tours muy económicos en Huancayo, Perú.

¿Han tenido alguna experiencia de este tipo en algún tour con el tema de “guías de viajes a comisiones”? Si tienen ganas, pueden contarlo en los comentarios.

La idea que disparó esta entrada surge de un comentario de Roberto en la entrada sobre “La cultura de la propina” de un par de días atrás.

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