Arranco con algunas reseñas gastronómicas de nuestra estadía en New York. Por recomendación de Ángeles Novillo, fuimos a visitar Milon, un restaurante especializado en comidas de Banglasdesh e India, que está en el 93 de la Primera Avenida (entre las calles 5 y 6). Se accede al lugar por una pequeña escalera, y al final de ella hay dos restaurantes; Milon es el la izquierda. Justo en la entrada se encontraba el mozo, que nos atendió muy cordialmente y nos invitó a pasar. Y aquí viene el primer tema interesante: la decoración del lugar. La foto:

Milon
El lugar está repleto de objetos que cuelgan del techo, a tal punto que, en mi caso, tuve que agacharme para pasar y llegar a la mesa. Pelotas de goma, luces de árboles de navidad, guirnaldas, y todo tipo de chuchería colorida, junto a carteles en inglés con leyendas del tipo “Happy New Year”, “Happy Birthday” y cosas por el estilo. El resultado es una especie de “pop barroco”, que de tan recargado logra ser simpático antes que ridículo. Como a la hora del almuerzo tienen menúes por 7,95 dólares, elegimos platos incluidos en él, como pollo con curry masala y langostinos al curry. La comida es realmente muy rica,en particular para los que gustamos del curry y de las comidas un poco picantes (aunque no demasiado, es bastante menos picante que muchas comidas mexicanas, tailandesas o japonesas, por ejemplo). Hay sopa de entrada, té y de postre helado de mango (que está muy rico). Como en la mayor parte de los restaurantes de New York, no hay problemas con pedir “regular water”. O sea, agua de la canilla. Por menos de 20 dólares pueden comer dos personas, lo cual es un precio muy razonable en una ciudad como New York. Por cierto: esa zona de New York tiene varios restaurantes de comida hindú y tailandesa, es más que recomendable darse una vuelta por allí.

Una de las particularidades de Milon es quien atiende. Es una sola persona la que recibe a los clientes y sirve los platos, y todo de manera muy amable, lo que incluye palmadas en la espalda. Y no pudimos evitar hacer una asociación un tanto humorística con Babu, el dueño de un restaurante al que Seinfeld mandaba a la quiebra por sugerirle especializarse en la comida de su país; en ese caso, Pakistán. ¿A qué viene esto? Que cuando estábamos por irnos, tras pagar y luego de la pregunta de rigor acerca de nuestro país de procedencia (“¿Aryentina? ¡Maradona!”) el mozo nos dio su tarjeta para que recomendaramos el lugar, y nos anotó en la parte de atrás su nombre: Babu. Juro que no nos reímos, pero no deja de ser inquietante que lo que asumíamos como una asociación un tanto incorrecta de nuestra parte sería, a la larga, una obviedad.

Vayan y visiten a Babu, que la comida es buena y los precios económicos. Aunque en esa zona de la Primera Avenida hay varias alternativas en comidas de varios países (en particular India y Tailandia), así que tendrán varios lugares para elegir si quieren experimentar con otros sabores.

milon 2

Anuncios