Me van a permitir ser redundante: como dije otras veces, siempre me he negado a analizar en términos individuales o psicológicos lo que claramente constituyen fenómenos sociales que abarcan grandes cantidades de personas. ¿A que viene esto? A que una de las cosas que más sorprende a los visitantes que llegan a Estados Unidos es la extensión de lo que llamamos Fast Food. El tema no se limita a las cadenas de hamburgueserías; va mucho más allá, y tiene en los supermercados la expresión más completa. Una pequeña lista de cosas que ya se pueden comprar hechas, o simplemente para calentar, o para servir directamente:

– bolsas con diversos tipos de lechuga, ya cortados para servir en la ensalada.
– waffles, panqueques y tostadas francesas, listas para meter en la tostadora.
– todo tipo de pizzas, tacos, pollos, carnes y lo que se les ocurra para calentar en el microondas.
– baldes con preparados para hacer tragos, y a los que sólo hay que agregar alcohol -por ejemplo, ron para hacer mojito.
– todo tipo de productos para abrir latas, botellas y recipientes sin tener que hacer fuerza alguna.
– y lo que disparó la idea de esta entrada: huevos ya revueltos, listos para colocar en la sartén para hacer huevos revueltos.

Huevos en caja
¿Acaso representa tanto trabajo romper un par de huevos, revolverlos en un recipiente y preparar huevos revueltos? Desde ya que no. Pero el problema no es la flojera o vagancia de quien deba hacer la comida. La pregunta, en todo caso, es que hace tan necesario y disponible una enorme oferta de comidas rápidas a una escala muy superior que la mayor parte del mundo -lo que importa aquí es la escala, porque comidas rápidas y delivery hay en casi cualquier gran ciudad de la Tierra. Y haríamos mal si comprendiéramos que el tema del fast food no puede analizarse sin tomar en cuenta variables que van más allá de los temas personales o gastronómicos. En Fast Food Nation, un libro con un par de años y que conseguí hace unos días en mesa de saldos de Border’s a 4,95 dólares, Eric Schlosser se ocupa de establecer de antemano una serie de relaciones importantes para entender el tema de las comidas rápidas. Una de ellas es que la progresiva inserción de la mujer en el ámbito laboral ha llevado a una creciente demanda de servicios que antes prestaban las “amas de casa”; básicamente, preparar la comida y cuidar a los niños. A eso sumen el crecimiento de los suburbios en Estados Unidos, y el mucho tiempo que los habitantes de este país se pasan arriba de los autos para llegar a casa. Y los cambios en el mercado laboral también son importantes, con cada vez menos tiempo para comer y detenerse por un rato en un restaurante o volver a casa a la hora del almuerzo.Y si bien los restaurantes de comida rápida y los supermercados se extienden por las ciudades, es notable ver como también es fácil hallarlos al costado de la ruta. Hay una relación muy fuerte entre rutas y este tipo de establecimientos en Estados Unidos. Basta que viajen de una ciudad a otra para que vean como los paradores repiten nombres asociados al fast food: McDonald’s, Burger King, Starbucks, Sbarro, Nathan´s, Subway, Quiznos Sub, Taco Bell, entre muchos otros.

La enorme extensión de la comida rápida en Estados Unidos implica pensar el fenómeno en relación con otros grandes cambios sociales en este país. Y su éxito, desde ya, también puede ser relacionado con uno de los grandes problemas de este país, como es la obesidad. Pero sería bastante simple creer que el fast food es toda la respuesta a la obesidad, en una sociedad repleta de costumbres sedentarias, como ver televisión, viajar en auto, trabajar frente a la computadora y muchas otras.

Igual, no puedo dejar de sorprenderme de la variedad de comidas listas o casi listas que se pueden encontrar en este país, en particular en los grandes supermercados de los suburbios. Es simplemente excesivo. Y eso que todavía no se me ocurrió ir por Whole Foods o por lugares especializados en determinados tipos de productos.

Abajo, un balde para hacer mojito; ya trae el polvo preparado, sólo hay que echar ron, agua y hielo, y beber hasta la inconsciencia :P .

Balde de mojito

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