Ir en ferry a visitar la Estatua de la Libertad es, claro, una de las actividades más obvias que puede llevar a cabo un turista en New York. Ya ni siquiera es una cuestión de decidir acerca de cuán razonable es visitar ese sitio; más bien, opera una asunción incorregible alrededor de “ir a New York = visitar la Estatua de la Libertad”. Al menos, la primera vez que visitamos esta ciudad. Es notable la fuerza de este símbolo, que logra imponerse de manera notable junto con otras imágenes que “representan” a la ciudad, como el Empire State o el puente de Brooklyn. Dean MacCannell ya ha analizado en su libro El Turista el tema del poder de las representaciones sociales en el turismo, y seguramente valdrá la pena volver más adelante acerca de un análisis político del tema.

Pero el análisis es el producto de una detención en el camino, de un sedentarismo organizado que nos permite la reflexión sobre el viaje y la movilidad. En medio del viaje, se hace complicado revisar la bibliografía sobre el tema. Pero podemos recopilar material, observar los comportamientos, analizar que es lo que se hace en el destino.

El viaje a la estatua de la libertad toma menos de 15 minutos desde South Ferry, donde se puede llegar con la línea 1 del metro -también es la zona de partida del ferry a Staten Island. Tengan cuidado de estar en algunos de los primeros cinco vagones de la formación para poder bajar en esa estación. Apenas salen de ella, hay que doblar hacia la izquierda, cruzar el parque y llegar a las boleterías. Los tickets también se pueden comprar por Internet en el sitio de la empresa de ferrys. Sin embargo, les recomendaría que lo hagan varios días antes, ya que tardan bastante en enviar la confirmación con los tickets electrónicos. En nuestro caso, los compramos un día antes y el mail con los pasajes llegó… dos días después de que habíamos realizado el viaje. O sea, que si no los compran al menos tres o cuatro días antes,mejor ir directamente a las ventanillas. De todas maneras, chequeen en el sitio si hay disponibilidad, en particular en Navidad y otras épocas del año con mucho turismo. Abajo, el aspecto de New York desde el ferry hacia la estatua.

Desde el ferry a la Estatua de la Libertad
El boleto cuesta 15 dólares, e incluye dos paradas. La primera en la Estatua de la Libertad, y la segunda en la isla Ellis, donde se recibía los inmigrantes que llegaban a Estados Unidos a principios del siglo XX.

En el caso de la Estatua de la Libertad, tengan en cuenta que no se puede entrar a la zona del monumento con mochilas, y deberán dejarlas en los lockers del local de venta de souvenirs, y que cuesta 1 dólar por dos horas. Para abrir la casilla hay que registrar las huellas digitales o una contraseña. Y eso es sólo un anticipo de lo que se viene: a la entrada del monumento deberán pasar por detectores de metales y una especie de escáner de cuerpo completo, que incluso arroja aire para detectar la presencia de armas. Dentro de la estatua, lo más cerca que se puede llegar es al balcón que se encuentra justo debajo de sus pies; más arriba ya hace varios años que no se puede subir por cuestiones de seguridad. Básicamente, que es imposible evacuarla en un tiempo razonable en caso de emergencia. Debajo, una foto de la vista desde esa parte:

Detalles
Para tomar imágenes completas de la estatua, van a tener que llegar hasta el anillo externo más grande y lejano, y confiar en el zoom. Las imágenes que se pueden conseguir allí son las que habitualmente se ven en postales y revistas, como se ve en la foto que se encuentra debajo:
Una que tengamos todos
Claro que si van en invierno, hacia el mediodía, pueden aprovechar que el sol nunca está muy arriba, y tomar algunas imágenes a contraluz de la estatua:
Contraluz
Cerca de la estatua hay un local de ventas de souvenirs, donde por supuesto abundan las reproducciones de la estatua y hay muchas banderas estadounidenses. Obviamente, todos los souvenirs están fabricados en China.De la estatua hay que volver al muelle, donde pasa el ferry, que sigue hacia Ellis Island. Allí hay un museo sobre la inmigración en Estados Unidos. Se pueden consultar sobre antepasados que hayan llegado a Estados Unidos, observar gráficos sobre los datos actuales de inmigración en Estados Unidos, y acceder a una gran cantidad de fotografías y documentos de la época.

Tanto en la isla de la estatua como en Ellis hay zonas para almorzar o tomar café. Los precios, en particular en el segundo caso, no son más altos que en New York, y un almuerzo puede costar unos 8 a 9 dólares.

Todo el viaje, si salen alrededor de las 11 horas, termina hacia las 16 horas, cuando ya comienzan a salir los últimos ferrys de regreso. Si les interesa hacer fotos, desde ya mejor que esperen a que el día esté soleado; de otra manera, el verde de la estatua no va a lucir mucho.

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