Desde ayer estamos cómodamente ubicados en Red Bank, New Jersey, a una hora de tren de New York. Es una visita familiar, es Navidad, y hace mucho frío. Ha sido un gran cambio; de los 32 grados de Buenos Aires a los 4 ó 5 de New York. Ha sido un viaje un tanto complicado. LAN tuvo problemas todo el día, y cuando arribamos al aeropuerto de Ezeiza, en Buenos Aires, había pasajeros furiosos porque el vuelo de la mañana a Santiago de Chile había sido cancelado. Nuestro vuelo era Buenos Aires – Santiago – New York, y debía salir a las 18 horas. Pero un rato antes anunciaron que se retrasaría, muchos pasajeros comenzaron a protestar de manera airada, y unos minutos después nos convocaron a los que íbamos hacia New York.

Los vamos a cambiar a un vuelo de American Airlines

nos dijeron

Y ese vuelo es directo.

Saldríamos a las 21:20 horas; a pesar del retraso, y por ser directo, llegaríamos al JFK de New York dos horas antes de lo previsto inicialmente. El problema: no pudieron subir nuestro equipaje al avión por problemas con los maleteros en Ezeiza, que están trabajando a reglamento. Resultado: llegamos con la ropa puesta y con las cosas que teníamos en las mochilas. Ayer, tuvimos que salir de urgencia a Target a comprar algo de ropa.

Hay muchas cosas sobre las que escribir en los próximos días: las casas decoradas por Navidad de manera bastante impresionante, el aspecto de los suburbios de New Jersey, el reecuentro con los programas de “jueces” en la televisión, la velocidad de acceso a Internet vía el FIOS de Verizon, los 500 canales de cable, el Blackberry que no funciona, New York y la interminable cantidad de cosas por ver… Pero es sábado, aún quedan cosas por conseguir, y para el lunes espero ordenar un poco más las ideas.

Ahora: con las aerolíneas no pego una :( . Y del equipaje aún no tenemos ni noticias.

Actualización: acabo de volver de compras de un mall cercano, donde hay locales del tipo Kohl’s y Radio Shack. Los villancicos de navidad me quemaron el cerebro; no hay lugar donde no estén sonando en la versión que se les ocurra. Y basta levantar la vista para encontar papás noeles, o personas con gorros de Papá Noel, o remeras con Papá Noel, ciervos o cualquier cosa navideña. Obviamente, es mi primera navidad aquí, y todo me parece tan extraño como los frascos de dos kilos de ketchup que acaba de sacar Heinz para las fiestas. Todo es ampuloso, colorido, enorme. Navideño, en todo caso :). Pero el espíritu de concordia falla en un punto: ni noticias de las valijas. Habrá que llamar por teléfono a American Airlines, que ahora se ocupa de nuestro tema. Y gracias por los saludos que me llegaron por mail, los responderé en las próximas horas.

Actualización II: finalmente, dos días después, llegó la valija. Tema terminado, por suerte.

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