Esta entrada tiene su primera parte en Ciudad, urbanizacion y sistema economico I.

En “Una geografía urbana posible”, David Harvey trabaja la relación entre ciudad y capitalismo, y le da a la primera un papel esencial a la hora de plantear salidas, vía inversiones masivas, a las cíclicas crisis de exceso de superávit del sistema de libre mercado. Y para plantear un caso específico, analiza la debacle financiera de New York hacia la década del ’70, y su “renacimiento” hacia los ’80.

Entre 1950 y 1970, las centros históricos de las grandes ciudades estadounidenses fueron despoblados por sus habitantes más pudientes, que se trasladaron a los suburbios. Los que quedaron allí fueron los más pobres, mientras la estructura edilicia del entorno se venía abajo por la falta de mantenimiento. La etapa estuvo marcada por grandes revueltas urbanas, y una enorme crisis de las ciudades. Pero New York tuvo una característica importante: los enormes superávits de capital se habían vehiculizado hacia grandes proyectos inmobiliarios, como las Torres Gemelas. Para la década del ’70, la situación no era nada buena: muchos de esas construcciones estaban sin habitar, y de hecho durante los primeros quince años de existencia de las Torres, no se podían conseguir suficientes inquilinos. Las oficinas vacías y el abandono de la ciudad por las clases más ricas llevaron a New York a una crisis financiera enorme, vía la caída de impuestos a las viviendas. Por ese entonces, la ciudad entró en quiebra y tuvo que despedir una gran cantidad de empleados, entre ellos policías y bomberos.

Los banqueros, de acuerdo a Harvey, habían corrido un gran riesgo con la ciudad, y decidieron que era hora de reorganizar las finanzas de acuerdo a sus necesidades. A los despidos le siguieron medidas que garantizaban que en primer lugar se pagarían las grandes deudas de la ciudad con los bancos. Y la demanda de propiedades se revivió mediante un impulso a la inserción financiera global de la ciudad, mediante los petrodólares de Arabia Saudita, que comenzaron a ingresar al circuito global a través del mercado de New York.

De acuerdo a Harvey, la ciudad fue reorganizada en una clave muy clara: reestablecerla como un centro seguro para la elite economica. Pero ese proyecto se limitaba a un lugar: Manhattan. La inversión estatal en la zona creció de manera sustancial, mientras el resto de los barrios de la ciudad seguían con graves problemas edilicios y de provisión de servicios básicos, sobre todo en la década del ’80 y primera parte de los ’90.

Si bien la descripción de Harvey es un tanto simple por demás -se trata de un texto muy breve, hay que aclarar- consigue su objetivo de articular un punto interesante: cómo se manifiesta de manera espacial la reorganización de los capitales financieros, en este caso en la ciudad de New York. O sea, la iniciativa neoliberal de convertir a Manhattan en seguro centro de inversiones financieras, mientras el resto de la ciudad cumple un papel secundario, tanto para el capital financiero como para la iniciativa estatal, que privilegia la inserción de ciertas zonas de la ciudad en el mercado global. Queda por preguntarse cómo se articulan los intereses financieros con los gobiernos republicanos locales, y cómo esta reinserción financiera de la ciudad se traslada hacia el terreno del turismo. Porque, por cierto, la ciudad sigue conservando ese enorme atractivo que nos lleva a muchos a visitarla; pero a la vez, hay que ver como, en muchas representaciones turísticas, New York se ve casi reducida por completo a Manhattan. Lo que habla, en cierta medida, del éxito de un proyecto específico de acotamiento de las significaciones más relevantes que asociamos a New York a una pequeña parte de la urbe.

Bibliografía

Harvey, David (2007) “Una geografía urbana posible” en Boulevard Central. Buenos Aires, Edhasa.

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