La primera vez que llegué a Purmamarca, en medio de una noche de enero de 1998, me pareció un lugar bellísimo. Un pueblo muy pequeño, tranquilo, apenas iluminado, pero con una de las plazas más hermosas del norte de Argentina. Claro, cuando me desperté temprano en la mañana, encontré que el lugar era aún más espectacular.

Plaza de Purmamarca
Aquel lugar tranquilo que encontré hace casi 10 años hoy ha cambiado mucho, en particular desde que la Quebrada de Humahuaca ha sido incluida como Patrimonio histórico de la Humanidad. En aquel tiempo, apenas si había hostales y algunos lugares donde dormir. Por aquellos años, cuando llegaba a Purmamarca -en 1999, 2000 y 2001- me alojaba en unas habitaciones en una casa de familia -ya volveré sobre el tema- por un costo muy accesible. Hoy los precios han cambiado, y en general se puede ver que hay una fuerte apreciación en dólares del destino. Muy probablemente, Purmamarca sea hoy el lugar de la Quebrada con tierras más caras, impulsado por una explosión de emprendimientos comerciales, hoteles de cuatro o más estrellas y locales de artesanías.
El paseo de los Colorados 1

Hospedajes, micros y comidas

Llegar a Purmamarca es muy sencillo. Desde San Salvador de Jujuy son sólo dos horas de viaje en el peor de los casos, y cuesta 6 pesos el boleto. Importante: el pueblo se encuentra a 3 kilómetros de la ruta que atraviesa la Quebrada de Humahuaca, por lo que deben asegurarse que el micro que tomen entre allí, y no los deje lejos. Por lo general, esto está identificado como “Purmamarca Pueblo”; en cambio, “Estación Purmamarca” es la vieja estación de tren, que ya no circula, y que se encuentra sobre la ruta hacia Tilcara. Hay varias empresas que hacen este recorrido, pero recomendaría Evelia por ser la que mejores micros tiene. Otras compañías, como Cotta Norte y Panamericano, tienen unidades más antiguas. Eso se nota en la larga cuesta de ingreso a la Quebrada de Humahuaca, donde estos micros van a una velocidad mínima. A la vuelta, como es en bajada, el recorrido de Purmamarca a San Salvador se hace en poco más de una hora. A Tilcara hay menos de una hora de viaje, y algo más de una hora de Humahuaca.

Llegamos a Purmamarca en la mañana del sábado 10 de noviembre, en un momento de la temporada que realmente es muy bueno. Sin tanta demanda de hospedajes, con un lugar no tan lleno de gente, y sin entrar en la temporada de lluvias, que arranca para diciembre. Si pueden ir en estos meses -digamos, de septiembre a noviembre- se los recomiendo, es una muy buena elección. Lo primero a hacer fue buscar un alojamiento, y encontramos, a apenas 20 metros de la plaza, un hospedaje llamado “Mi pequeño Inti”, que tiene pinta de ser bastante nuevo. La habitación doble con baño y agua caliente todo el día sale 70 pesos -unos 23 dólares. Eso incluye el desayuno. El lugar está bien, es limpio y más que suficiente para quienes en realidad nos pasamos todo el día afuera de caminata en caminata. En la calle recibimos volantes varios, con todo tipo de precios. Hay ofertas varias en casas de familia, que arrancan en los trece pesos por día por persona. También encontré, después de varios años, a Pastor, donde me hospedaba entre 1999 y 2002, y que alquila habitaciones en el fondo de su casa, y hace unas empanadas buenísimas. Las habitaciones salen ahora de 35 a 40 pesos, y tienen dos camas. Agua caliente a pedido, con calefón a leña -y que funciona muy bien, puedo asegurarlo. Lo encuentran en la parte del pueblo que da a la ruta que sale hacia Susques. Ojo, todos precios de temporada baja, no puedo asegurar que en julio – agosto o enero – febrero se mantengan en esos costos. Por cierto, si no tienen problemas con lo que van a pagar, hay oferta hotelera que tiene valores de 200 a 350 pesos por noche (66 a 115 dólares).

A la hora de comer, en Purmamarca hay todo tipo de oferta, y toda una explosión de la cocina gourmet, que analicé hace varios meses en este blog en Milanesas y comidas gourmets, o la ruta de Purmamarca. En este sentido, no exploramos demasiado. Mis recomendados son las empanadas fritas de La Posta, frente a la plaza. En especial las de queso, que son deliciosas. También es muy rico el tamal. Los precios son razonables; si mal no recuerdo, cada empanada cuesta 1,50. También cenamos en Sabor a Tierra, a una cuadra de la plaza. Las empanadas son al horno, un poco pequeñas, y no tan ricas como las de La Posta. El locro, en cambio, estaba bien, pero como estoy acostumbrado a los potentes locros tucumanos con “ají freido” -sin tilde, aviso- me pareció que le faltaba un poco más de sabor. Pero es una muy buena alternativa para las frías noches de Purmamarca.

A caminar

La caminata tradicional en Purmamarca es el Paseo de los Colorados; se sale desde el pueblo y se regresa a él, en una especia de gran círculo que va por detrás de los cerros. Mi recomendación: no arranquen por donde comienzan todos; hagan un esfuerzo y suban por el abra que los deja en el camino, donde se encontrarán con este paisaje para comenzar:

Desde el abra
Se trata de uno de los paisajes más bellos de Argentina. Todo el camino, con la mayor de la tranquilidad, se puede hacer en menos de dos horas, incluso si se detienen mucho para sacar fotos y se sientan a disfrutar el paisaje y el silencio. A pesar de que es muy sencillo hacer, con apenas si alguna suave subida, muchas personas optar por hacerlo de manera rápida en auto, a pesar de que no parecen tener ninguna dificultad para desplazarse. Es raro, pero se siente que incluso en uno de los paisajes más hermosos de Argentina también hay necesidad de hacer turismo fast-food. No quiero ni pensar lo que debe ser en julio-agosto o en enero-febrero; en esos momentos, creo que debe ser difícil sacar una foto sin que aparezca un auto delante de un cerro.Perderse este lugar, si van a visitar la Quebrada de Humahuaca, es algo imperdonable. El paisaje ha logrado por ahora sobrevivir a tanta presión turística, y es una verdadera maravilla.

El tiempo y los cambios

No quiero hacer de esta entrada una especie de lamento de “todo pasado fue mejor”. Más bien, me quiero concentrar en algunas de las consecuencias de la “modernización” de Purmamarca y las respuestas que se han dado en la zona al crecimiento de la demanda turística. Al igual que en Iruya, aquí el Estado también ha renunciado a sus capacidades de planificación y ejecución de políticas destinadas a mejorar la inserción del turismo en la zona. Lo que se ve, más bien, es un crecimiento acelerado, motorizado por la demanda, y sin mayor planificación del futuro. Por ejemplo, hay varios emprendimientos en la zona de hoteles de cinco estrellas, que en algunos casos incluyen piscinas para los turistas que se alojen allí. ¿Y qué tiene de malo esto? Que en la zona, en varias épocas del año, hay problemas serios de agua. Me lo manifestaron pobladores del lugar que viven allí desde hace décadas, pero también personas ligadas con el tema de la hotelería: si no se toman decisiones en el corto plazo, Purmamarca comenzará a sufrir serios problemas con la provisión del agua y la electricidad. Hay que insistir: apostar por un turismo internacional que pague caro los servicios no es una simple decisión que lleva a ganar más dinero. Implica la necesidad de una mayor infraestructura, mejor provisión de agua, gas y electricidad, y capacitación de recursos humanos.

Seguramente, en poco tiempo comenzarán de manera mucho más insistentes los reclamos al Estado provincial para que ejecute ese tipo de ampliación de servicios. Sería bueno saber que eso no se hará a costa del presupuesto público, más en una provincia con tantas necesidades como Jujuy. O sea: que si el desarrollo turístico de la zona ayuda a recaudar más impuestos a estos emprendimientos turísticos, y de allí se financian buena parte de las obras, entonces no habrá de que quejarse. Pero la clave es que buena parte de la inversión pública retorne a la comunidad, y no termine financiando la puesta en marcha de establecimientos hoteleros que debieron ser planificados de manera mucho más cuidadosa y supervisados de cerca por el Estado provincial.

Hace falta un debate mucho mayor sobre como se está desarrollando el turismo en la Quebrada de Humahuaca. Pienso dedicar una entrada sobre las consecuencias de la declaración de la zona como Patrimonio Histórico de la Humanidad, pero mientras tanto me pregunto: ¿no se está abusando de los recursos naturales de la zona, en particular en el tema del agua? ¿Tiene claramente definido el estado provincial como financiará la expansión de la red eléctrica? Vi que ya se está expandiendo la red de gas natural, pero es uno de los varios puntos de la infraestructura que hay que modernizar. Yo voy a seguir con el tema, porque me parece una discusión central a la hora de pensar la sustentabilidad del turismo en Argentina, y también un precedente para muchos lugares con problemáticas similares en la región.

Cerro de los 7 colores
Me quedan varias fotos para subir a Flickr, mañana comparto más imágenes.

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