En “Una geografía urbana posible”, David Harvey plantea una hipótesis: las ciudades han jugado un rol clave en la supervivencia del sistema capitalista, al permitirles superar, mediante la inversión en reestructurar el espacio público, las crisis de superávit más graves de su historia. Hacia 1848, la reconstrucción de París permitió canalizar una enorme masa de dinero sin destino. El proyecto de Georges-Eugène Haussman, quien planificó esa remodelación de la capital francesa, estaba pensada para modernizar París y a la vez para destruir los sectores de la ciudad donde más dificultades tenían las fuerzas del orden para ingresar -poco tiempo antes, se habían producido en la ciudad enormes revueltas contra el gobierno. Hacia fines de la segunda guerra mundial, la suburbanización de Estados Unidos ayudó a utilizar los gigantescos superávits de la economía, que ya no se volcaban a la guerra. Cito a Harvey:

Fue el proyecto metropolitano de suburbanización el que salvó al capitalismo. Veamos: la industria automotriz, las carreteras y las autopistas, los neumáticos, las nuevas viviendas que se construyeron (…) Fue un enorme proyecto urbano el que se constituyó en factor central de la estabilización del orden capitalista.

Hoy, el proyecto de estabilización del sistema capitalista es China; enormes áreas de ese país están siendo urbanizadas, lo que demanda sustanciales inversiones, y brindan una salida a la potencial crisis de superávit de capital. Y ese crecimiento chino es una forma de estimular la demanda de la producción de materias primas: metales, petróleo, cereales, alimentos. Hoy los valores de cualquier producto primario es muy superior al de una década atrás, lo que ha llevado una cierta prosperidad a nuestros países. Y no parece que en el corto plazo esa tendencia de demanda sostenido de productos primarios vaya a cambiar.

El camino nos lleva entonces desde las ciudades y sus suburbios a la estabilidad de todo un sistema económico completo. El papel de la urbanización, para Harvey, es clave para entender las razones de la supervivencia de las economías de mercado. Todo esto implica pensar la ciudad en relación con una totalidad; lejos de pensar sus lógicas de crecimiento o retracción como fenómenos puramente locales, hay que pensarlas junto con las tendencias globales de inversión en el capitalismo, y sus recurrentes crisis de superávit de capital.

Y en la próxima entrada, analizaremos la manera en la cual Harvey piensa la reestructuración de New York en relación con el status actual de la economía de mercado.

Bibliografía
Harvey, David (2007) “Una geografía de lo posible” en Boulevard Central. Buenos Aires, Edhasa.

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