Cuando se chequean las agendas políticas de los países más desarrollados, se encuentra mucho énfasis en el tema de la migración. Frente a tanta relevancia, parece simple llegar a la conclusión de que estamos pasando por la etapa más importante y masiva de las migraciones en la historia reciente de la humanidad, en particular cuando nos referimos a aquellos que se movilizan de un país a otro por razones económicas.

Pero como marca Daniel Cohen en Tres Lecciones sobre la Sociedad Postindustrial, hoy sólo el 3% de la población mundial es migrante. En 1913, el porcentaje era del 10%. Es interesante ver como el peso de las agendas políticas y periodísticas en aquellos países que más relevancia tienen en la economía logran darle al tema una dimensión que adquiere características excepcionales, cuando en términos reales hoy tenemos tres veces menos migrantes que hace 100 años. Claro, en aquel momento las condiciones e intereses políticos eran otros. Y las agendas de discusión, desde ya, implican en muchos casos una discusión del tema que no va más allá de políticas punitivas y de endurecimiento de leyes de regulación de las migraciones. En buena medida, las migraciones siguen siendo el tema más complicado de esta etapa de la globalización de la economía mundial; pensar que productos y capitales deben moverse libremente pero las personas deben seguir arraigadas en sus lugares de origen es simplemente algo imposible de cumplir.

Claro que otra de las formas de movilidad extendidas, como es el turismo, no ha parado de crecer en las últimas décadas. Pero de ese tema hemos hablado mucho, y vamos a seguir hablando en el futuro.

La cita de Daniel Cohen está tomada de la página 60 de Tres Lecciones sobre la Sociedad Postindustrial. Buenos Aires, Katz, 2007.

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