Una de las consecuencias malas de que tu blog tenga más exposición pública es que no todos te leen con el ánimo de encontrar información, datos y tendencias. Algunos comienzan a ver que publicas por si eventualmente das a conocer alguna opinión negativa sobre alguna empresa. Y aquí el tema se pone serio, ya que en algún caso pueden amenazar con demandarte, o simplemente avisarte que estás corriendo un riesgo legal. Así que esta entrada es como un borrador de algunos temas importantes relacionados con ese tema. Si me ayudan con los comentarios, en el futuro puede convertirse en un texto más extenso con consejos y claves para manejar este tema.

Este tema no se sólo se limita a tus entradas; también alcanza a los comentarios. ¿Cómo saber si alguien opina mal de un hotel sólo porque es parte de la competencia? ¿Cómo chequear que una acusación dejada por un tercero anónimo contra una persona con nombre y apellido es real o un simple invento?

Un principio de sentido común aseguraría que nadie puede demandarnos simplemente por dar cuenta de nuestra opinión. Pero es importante mantener algunas reglas claras. En el caso de nuestras entradas, si vamos a acusar a alguien con nombre y apellido, mejor que tengamos algunas pruebas a mano. Si vamos a opinar sobre un servicio turístico, evitemos los adjetivos calificativos muy duros y descalificadores. De hecho, lo mejor siempre es limitarse a contar los hechos. Nuestros lectores no son tontos, sabrán leer eso en la clave adecuada.

¿Y con los comentarios? Me limitaré aquí a decir algunas de las estrategias que uso en este blog, y que son más que nada decisiones prácticas. En el caso de quejas contra terceros, es fundamental saber de quien viene. No es lo mismo un comentario de alguien que participa siempre de tu blog que de un recién aparecido. Tampoco es lo mismo que alguien diga que el servicio en determinado lugar no fue satisfactorio, a que se diga que hay cucarachas, que la comida está podrida o que uno de los empleados lo quiso robar. He tenido casos de comentarios que no publiqué, pero que incluían ese tipo de acusaciones. En su momento, escribí una entrada llamada Lo valiente y lo legal, donde puntualizaba el hecho de que algunos quieren usar los comentarios de nuestro blog para acusar a terceros de la comisión de delitos y de maltrato. O sea, se hacen los valientes pero nos cargan las posibles responsabilidades legales a nosotros. En este punto, no viene mal usar un viejo principio periodístico: sólo publicar lo que se puede chequear de al menos dos fuentes, en el caso de que nosotros no estuviéramos presentes en el lugar de los hechos.

Creo que a medida que otros presten mayor atención a los blogs, habrá más potenciales problemas legales. Seguramente, tendremos que comenzar a asesorarnos sobre el tema, para no tener problemas, como hacen en muchos medios tradicionales.

¿Algunas ideas sobre el tema de los potenciales problemas legales por el que podrían pasar los blogs sobre viajes y turismo? Se leen sus comentarios :).

Anuncios