Hace un par de días comentaba sobre el tema del tren de alta velocidad Buenos Aires – Rosario, a partir de una nota del diario Ámbito Financiero, que cuestionaba la viabilidad del emprendimiento. Ahora, el diario Clarín publicó ayer una nota sobre el llamado a licitación de un segundo tren, que haría el recorrido entre Buenos Aires y Mar del Plata, el principal balneario de la Argentina. Ésta es una época de muchos anuncios en este país, ya que estamos a poco menos de un mes de las elecciones presidenciales, y ya saben como los tiempos políticos estimulan gran variedad de promesas.

Hay varios puntos a analizar. En primer lugar, el “tren bala” que iría desde Rosario a Buenos Aires ni siquiera tiene el financiamiento asegurado -recuerden que costaría unos tres mil millones de dólares- y ya se está anunciando un segundo, que requeriría otros 800 millones de dólares, de los cuales la mitad deberían ser financiados por la empresa que lo construya. Segundo, que el recorrido del tren de alta velocidad se haría por la actual traza, lo que reemplazaría por un medio de transporte rápido pero mucho más caro la actual alternativa de trenes no tan rápidos pero más económicos que los micros. De esa manera, se financiaría una obra que competiría con el transporte aéreo, pero se eliminaría una opción accesible, y la competencia por el segmento más económico quedaría reducida a los ómnibus. En cierta medida, esto replicaría lo que ya pasó en España con el AVE, como señala Tony Gálvez en un comentario en la entrada anterior sobre trenes de alta velocidad.

En un par de meses sabremos si esto no es más que parte de la fiebre de anuncios preelectorales, o realmente el Estado Argentina gastará esa enorme suma de dinero, mientras el resto de la infraestructura del transporte se cae a pedazos y se ve sobrepasada por la demanda.

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