Todos los cuatrimestres, para organizar mejor la tarea, armo listas de correo con los alumnos de cada comisión. De esa manera, puedo comunicar rápidamente cualquier eventualidad, distribuir documentos e instructivos, y otras cosas. Para que todos pudieran suscribirse sin problemas, dejaba al grupo, alojado en Yahoo! Grupos, abierto pero no listado en el sitio.

Ahora, me entero que existe un foro de discusión no oficial de discusión sobre la facultad donde trabajo, que es la de Ciencias Sociales de la UBA, y lo hice de la peor manera: se anotaron en el grupo e hicieron spam. O sea, hicieron publicidad no solicitada de su emprendimiento, en una lista de correo interna sólo dedicada a temas de una comisión de una materia, y en donde aparezco como responsable.

Parte, desde ya, es mi culpa, porque había olvidado cerrar esa lista apenas terminó el cuatrimestre -las demás listas si ya están cerradas, para tristeza de los spammers. Me pregunto como estudiantes de la Comunicación pueden ser tan ignorantes de una regla pública bastante obvia en Internet: que no se hace spam. Es evidente que un tema como un foro sobre la universidad es un tema muy interesante, y que a muchos nos interesan ese tipo de herramientas de intercambio de opiniones. Pero eso no significa que se pueda justificar el spam en nombre de las buenas intenciones. A veces a este tipo de iniciativas se las puede ayudar con difusión a través de nuestros blogs; pero para eso, hay que saber apelas a las buenas maneras, comunicarnos la noticia por correo electrónico personal o avisarnos en los comentarios. Si prefieren recurrir al spam y a las malas maneras, entonces no esperen ayuda.

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