irrealismo socialista en uyuni

Allá, en el período 1997 -2001, yo era un integrante de eso que Douglas Coupland llamaba el “jet set pobre”. O sea, el grupo de personas que, a expensas de una ocupación estable pero poco demandante, aprovechaban todo el tiempo disponible para viajar. De esas épocas son la mayor parte de mis viajes a Bolivia y Perú, y mis únicas visitas a Ecuador y Chile. Apenas trabajaba algunas horas por semana en un secundario y en la facultad, y bastaba con el fin de las clases para desaparecer dos meses.

Claro, en ese momento no me daba cuenta de algo que hoy es muy evidente: que podía pertenecer al “jet set pobre” porque mi ingreso en dólares, aunque muy malo en Argentina, era muy interesante cuando viajaba por países como Bolivia -y de hecho, fui cinco veces allá. La sobrevaloración del peso, producto de la llamada Convertibilidad, me daba la posibilidad de viajar por América Latina a pesar de tener trabajos poco remunerados. Ahora suena casi como una contradicción política: las condiciones que me permitían viajar por los países de la región, un tipo de viaje asociado a lo mochilero y lo “no mainstream” en el turismo, se daban gracias a la aplicación de una política liberal en lo económico.

El desastroso final de la convertibilidad, a fines de 2001, terminó con esas posibilidades “económicas” de viaje por el exterior. Para ese entonces, ya estaba con trabajos más demandantes en cantidad de horas y de presencias diarias, algo que recién este año pude flexibilizar.

El punto: lo poco conscientes que solemos ser de las condiciones políticas y económicas que nos permiten viajar, en particular en países tan inestables como los latinoamericanos. A veces, cuando miramos para atrás, nos damos cuenta que lo que pensamos una posibilidad a largo plazo terminó siendo una ventana de oportunidades de apenas unos años. Recién ahora muchos argentinos se están animando a volver a salir del país, a pesar de que perdemos por goleada en cualquier lugar, gracias a un peso argentino muy retrasado con respecto a cualquier moneda, ya no sólo el dólar.

Y no, esto es no es un pedido de regreso nde la Convertibilidad u otros espantos económicos tan típicos de Argentina. Es más bien un pequeño recordatorio sobre el tema de no creer en que ciertas condiciones que hoy te permiten viajar más fácilmente -sobrevaluación de la moneda de tu país, trabajo poco demandante en horas, ofertas de pasajes ridículamente bajas- se vayan a eternizar. A veces cuesta, pero hay que ser rápido en aprovechar lo que, un par de años después, ya puedes llegar a ver como una ventana de oportunidades que hace ratose cerró.

Por cierto, la expresión “jet set pobre” está tomada de la novela Generación X de Douglas Coupland. Ahora que hace mucho que no está de moda, pueden aprovechar y leerla, realmente es muy buena -y desde hace mucho tiempo se consigue en edición de bolsillo. La foto que abre la entrada es el monumento al obrero ferroviario en la ciudad de Uyuni, tomada en 1999; es una verdadera joya del más puro realismo socialista en una de las zonas más altas y bellas del altiplano boliviano.

Anuncios