Este fin de semana hice mi recorrido habitual por librerías para ver que cosas interesantes habían aparecido. No encontré nada nuevo demasiado atrayente, pero en esas revisiones de rincones poco explorados en los anaqueles, cayó en mis manos E-topía. Vida urbana, Jim, pero no la que nosotros conocemos, de William J. Mitchell. El libro arrancaba con esta cita de Marshall Mc Luhan:

La ciudad ya no existe, salvo como espectro cultural para turistas.

Las ciudades son seguramente uno de los puntos más atrayentes para el turismo. Y todas ellas son vendidas al mercado a partir de una serie de características que se asumen son propias e irrepetibles. Cada urbe cuenta con sus “características diferenciadoras”, que otras no tienen y que las hacen irrepetibles. Claro que esas particularidades son el producto de un proceso de décadas y siglos de desarrollo urbano local. La gran pregunta es si esas características particulares sobreviven sólo porque el marketing turístico lo necesita; o sea, sólo persisten en el terreno del discurso y ya no de la superficie social.

La ciudad, en esa visión de Mc Luhan, ya carece de sentido. La gobalización de los significados y las lecturas, por un lado, y el vaciamiento del sentido organizador de la ciudad a partir del uso creciente de las nuevas tecnologías -un tema sobre que el habría que volver- privan a la ciudad de su principal capital: su característica construcción como espacio cultural y centro económico privilegiado.

Al final, de todos modos no pude comprar el libro de Mitchell. Sus 192 páginas cotizaban 105 pesos (35 dólares), bastante por arriba de lo que podía gastar, y me tuve que conformar con memorizar la frase de Mc Luhan. Por cierto, una ficha del libro puede encontrarse en la página Web de su editor, Gustavo Gili.

Una referencia sobre el significado del término “e-topia” lo pueden hallar en el sitio Atributos Urbanos.

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