Cuando tenemos que viajar a una ciudad que no conocemos, un paso bastante habitual es dedicar un rato a buscar hoteles en ese lugar, para comparar precios y servicios ofrecidos. El problema es que al usar cualquier buscador, lo primero que aparece es una larga lista de directorios de hoteles, que por lo general brindan bastante poca información, y ni siquiera nos permiten contactarnos de manera directa con el establecimiento hotelero en cuestión. La razón es simple: cobran una comisión por cada venta y para eso necesitan que usemos su sistema.

Y todo ello sucede incluso cuando buscamos un hotel por su nombre y algún dato extra, como la dirección o la ciudad.

Como estos directorios intermediarios viven de las comisiones, tienen un manifiesto interés en posicionarse de manera agresiva, en particular en los buscadores como Google. La pregunta es: ¿realmente nos prestan un mejor servicio? En muchos casos, brindan una información bastante pobre y confusa, y ni siquiera tienen fotos del establecimiento. Recién en una tercera o cuarta búsqueda, y tras refinar las palabras claves a usar, encontramos la página Web del hotel y podemos acceder al menos a una dirección de correo donde contactarlos. El directorio cumple muchas veces una función de intermediación que no agrega ningún valor a quienes hacemos búsquedas en Internet, y por ello dependen de manera muy evidente de su posición en los buscadores.

Al final, terminamos en el viejo método de llamar por teléfono a algún amigo que visitó ese lugar, y le consultamos si conoce algún buen hotel :).

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