Desde hace más de un año, no dejan de aparecer en la Red comunidades dedicadas al tema de viajes. Las diferencias entre ellas no suelen ser demasiado grandes; pueden tener más o menos funcionalidades o encontrarse acotadas a ciertos destinos, pero todas coinciden en que necesitan que los usuarios participen y completen el sitio con información, datos, videos, fotos y todo tipo de contenidos. Y la palabra clave aquí es “necesitar”. Si hace un par de años era toda una novedad que los sitios te permitieran participar, hoy eso ya no sorprende a nadie. Que puedas comentar, publicar fotos y videos, o dar a conocer tus propios relatos ya es de lo más común. Frente a ello, los sitios que alientan la participación de los usuarios tienen un panorama bastante complicado. Haré un breve resumen de algunos de los problemas que veo, en particular hacia las comunidades de viajes.

1) Demasiadas plataformas con funcionalidades similares. En los últimos 12 meses no han dejado de aparecer sitios participativos sobre viajes que ofrecen más o menos lo mismo: publicar tus relatos, fotos, videos, hacer contactos… Como usuario, se hace difícil elegir entre tantas similitudes. Frente a ese panorama, quienes llegaron primero al mercado ya han hecho la diferencia: han construido la comunidad. Los más nuevos tienen un panorama muy complicado.

2) La dificultad para llamar la atención. La sobreabundancia de propuestas ya cansa a los usuarios, que cada vez tienen menos ancho de banda personal para publicar en tantos sitios. Frente a ello, muchos ya ni prestan atención a las nuevas propuestas; ni siquiera han terminado de digerir las anteriores. Esto no sólo afecta a las comunidades online de viajes; es también un problema serio para muchos nuevos blogs, que tienen serias dificultades para establecerse en una red cada vez más saturada de nuevas propuestas. Ni que decir si el interés principal del blog es comercial; cada vez es más largo y complejo el proceso para lograr que logre ciertos ingresos.

3) El abuso del usuario y su capacidad de participación. Los primeros sitios colaborativos encontraron que sus usuarios eran capaces de colaborar, de proponer textos e imágenes de gran calidad, de establecer relaciones entre ellos. Como dirían en marketing, existía una relación win-win; el sitio conseguía excelentes contenidos a partir del trabajo en su plataforma, y los usuarios accedían a información creada por otros viajeros que tenían sus mismas preocupaciones, y además lograban establecer nuevas relaciones personales en la Red. Pero con el tiempo, esta relación win-win se desgastó; hoy más bien lo que predomina es el interés del creador de la plataforma. O sea, crear el sitio, trabajar en las funcionalidades -que tampoco son demasiado originales, como dijimos en el punto 1- y esperar que los usuarios completen el resto. Luego, si tenemos éxito, desde ya se puede vender todo a una gran empresa, y se hace dinero con la comunidad. Este agotamiento del modelo de la participación por el abuso de la confianza de los usuarios ya ha llevado a varios sitios a proponer compartir los ingresos por ganancias de publicidad con aquellos que publiquen contenidos. Por ahora no han tenido demasiado éxito, pero parece una ruta viable para alentar a los nuevos usuarios a tener más interés en participar.

El modelo de alentar la participación de los usuarios ya ha comenzado a desgastarse. O sea, la participación ya no es un diferencial. La relación de mutuo provecho entre sitios y usuarios ya no es fácil de reproducir. Con una atención cada vez más difícil de captar; con cada vez más propuestas similares; y con su cuota de tiempo de Internet cubierta, los usuarios de Internet con ganas de participar ya tienen demasiados sitios por los que optar. Sobresalir en ese mercado es una tarea cada vez más compleja para cualquier plataforma que necesite de la participación de terceros.

Y esto se aplica tanto a comunidades online como a blogs. Sin comentarios y visitas los blogs no tendrían mayor sentido. La gran pregunta es cual será el lugar de las nuevas propuestas, y cuáles serán las estrategias futuras para sobresalir en medio de la saturación de contenidos que ofrece hoy la Red.

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