Hasta hace unos años, apenas el 14% de los estadounidenses tenía pasaporte. La razón era que muchos de ellos, por sus cortas vacaciones, no viajan muy lejos, y que no eran necesarios para salir a países como México, Canadá y varias islas y naciones del Caribe. Pero ahora el gobierno exige que cualquier estadounidense que salga del país tenga pasaporte en regla, y lo ha comenzado a aplicar con firmeza desde este año. Resultado: enormes problemas para conseguir uno, tres meses de espera, y muchas quejas por los trámites. Me pregunto si este tema de los trámites no desalentará aún más a los estadounidenses a salir del país…

Más información en el diario argentino Clarín.

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