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La semana pasada HT Contenidos y Emecé / Planeta me enviaron Guía Total Buenos Aires. Todo lo que hay que saber para no sentirse un turista. Se trata de una guía de la ciudad donde vivo, que cubre las zonas turísticamente más visitadas –Palermo, Centro, San Telmo, La Boca, Puerto Madero, Retiro, Recoleta, Abasto y Once y Belgrano– más dos “escapadas” hacia la zona norte, en el Gran Buenos Aires: San Isidro y Tigre. Hay mapas de cada uno de los barrios reseñados. A eso hay que sumarle algunas secciones temáticas escritas por especialistas, sobre temas como gastronomía, tango, arte y espectáculos, entre otros.

Las zonas cubiertas tienen un “recorrido” por sus calles más una selección de atractivos y restaurantes. Éstos últimos están clasificados por escala de precios como referencia, y los comentarios son todo lo honestos que pueden esperarse de un emprendimiento editorial -como dar cuenta de lo mal que atienden los mozos en ciertos lugares, o lo exagerado de los precios de los platos de algunos restaurantes. Obviamente, no esperen la honestidad brutal de los comentaristas de blogs culinarios; en este tipo de ediciones impresas, en las que se firma con nombre y apellido, hay que guardar un poco las formas.

A tono con los tiempos, el libro tiene su complemento en Internet con un blog que retoma los recorridos y recomendaciones culinarios y de atracciones, y hasta una página en Twitter.

Arranco por las cosas que me parecieron interesantes, y dejo algunas puntualizaciones sobre la presentación para el final. Los textos son realmente buenos; hay un evidente cuidado por la escritura y por no caer en ciertos lugares comunes de las guías de turismo. De vez en cuando es posible encontrar alguna generalización pseudoliteraria -como decir que el Obelisco es “símbolo de esa idiosincracia machista y viril que exportan los porteños”– pero en su mayor parte la guía evita caer en comentarios tan desafortunados. Hay mucha información, en particular para aquellos que quieran caminar bastante y tengan un cierto tiempo para visitar la ciudad.

La presentación es realmente llamativa: la guía no sólo tiene una excelente calidad de impresión y papel, sino que además presenta un cuidado muy interesante en las fotografías. Pero en tanto el formato del libro es el de las guías estándar, tipo de las “Guías Visuales” de otras editoriales, no esperen fotos en un tamaño muy amplio. De todas maneras, supongo que quien compra este libro busca más información que otra cosa. Como muchas de las publicaciones turísticas producidas en Argentina, el público objetivo es medio / medio alto / alto, pero hay referencias de restaurantes y hoteles no tan caros -algo que suele brillar por su ausencia en las revistas especializadas del sector, donde sólo aparecen alojamientos y opciones culinarias más bien caras.

La guía cuesta 69 pesos argentinos, alrededor de 23 dólares. Por ahora sólo hay edición en español, pero la editorial prepara versiones en inglés y portugués para fin de año. Tiene 384 páginas.

Vamos a las cosas que creo que le faltan. En primer lugar, un índice temático al final. Si bien es cierto que cuando visitamos una ciudad nos movemos por las diferentes zonas marcadas en la guía, a veces queremos buscar una referencia específica, y el índice temático hace muy simple ese proceso -al menos, cuando viajo con mis Lonely Planet suelo revisar mucho esa parte al buscar ciertos datos. Dos, si bien hay breves pastillas de texto sobre lugares que están fuera de los barrios cubiertos, como no están organizados en una zona específica, a veces no es simple encontrar de nuevos esos breves artículos -algo que se soluciona, claro, con el índice temático. Tres, una de las cosas que más me gustan de algunas guías extranjeros son las propuestas de “recorridos” de acuerdo a la cantidad de días que tenemos para visitar una ciudad. Así, por ejemplo, te aconsejan como diagramar una estadía de acuerdo a si tenemos dos, tres o siete días de disponibilidad. Este punto es interesante, ya que ese tipo de información no es fácilmente hallable en Internet, y es uno de los puntos donde las guías de viaje se diferencian del resto: en su mejor formalización y ordenamiento de la información. Tal como está armada, sin estas propuestas de “recorridos” por días, Guía Total Buenos Aires está muy bien para quien tenga tiempo para recorrer la ciudad, pero los viajeros que lleguen con poco tiempo van a tener que sentarse a pensar cuidadosamente que conocer y lograr que el tiempo les alcance.

Hace un tiempo, decía que hacen falta más emprendimientos editoriales para el sector turístico argentino. No hay muchas buenas propuestas; muchas de ellas apenas si son publicidad disfrazada. En ese sentido, esta guía es una muy buena propuesta que esperemos tenga la oportunidad de poder mantenerse en el tiempo, agregar nuevas temáticas y mejorar la presentación de los contenidos -al fin y al cabo, siempre hay cosas que mejorar.

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