Somalia tenía ministro de turismo. Eso no tiene nada de raro; al fin y al cabo todos los países tienen funcionarios para este sector de la economía. La única particularidad de Somalia era que, durante el período que va de 1990 a 2004, no hubo ningún ingreso de turistas, al menos registrados de manera oficial. Esta historia, que parece más bien el argumento de una novela, era contada en una nota que The Economist publicó en 2004. Las declaraciones de Abdi Jimale Osman tenían algunas afirmaciones llamativas, y que mostraban un brutal cruce entre las necesidades de sostener un discurso que atrayera turistas pero que a la vez no podía negar las obvias consecuencias de una espantosa guerra civil:

“Tourists can still go and see the former beautiful sights,? he says. “The only problem is they’re all totally destroyed.? (“Los turistas aún pueden venir y presenciar las hermosas vistas. El único problema es que están totalmente destruidas”).

Y Jimale Osman seguía:

“I’m sure tourists would leave Somalia alive and I’m hopeful they wouldn’t be kidnapped. At least, we would try to make sure they were not kidnapped, although it can happen.? (Estoy seguro que los turistas pueden dejar Somalia con vida, y espero que no sean secuestradas. Al menos, trataremos de asegurarnos que no sean secuestradas, pero puede suceder”).

Cuando encontré la referencia a la nota de The Economist en una vieja entrada de este blog, decidí investigar en Internet cómo había evolucionado el tema de Somalia y el turismo. Los resultados no fueron muy alentadores. Wikitravel afirma, de manera muy simple:

The simple fact of the matter is that tourism to Somalia is NOT an option

La página dedicada a Somalia en TripAdvisor es un poco más esperanzadora. Se listan al menos dos atracciones turísticas y dos hoteles es Mogadiscio, la capital del país, y una serie de notas y referencias. Pero en TripAdvisor nadie hace una reseña de alguno de esos lugares. ¿Seguimos sin turistas? Por suerte, al chequear en Virtual Tourist, encuentro referencias al Safahi Hotel de Mogadiscio, que suele tener como pasajeros a los periodistas que llegan a cubrir el conflicto armado que se da en el país. Por un precio de 20 a 40 dólares al día, tiene tres comidas y es limpio, y cuenta con equipo de aire acondicionado. No siempre funciona, ya que la provisión de energía eléctrica no es muy confiable. Al menos ya había encontrado un viajero por Somalia, aunque éste aclaraba que era la única persona que se hospedaba, en ese momento, en el Safahi Hotel. Aclaración importante: quien escribió la reseña en Virtual Tourist aclara que hay que ser cuidadoso al momento de llegar al Safahi, ya que existe un “falso Safahi Hotel”, donde se secuestra a los pasajeros. No hay referencias para el otro hotel de Mogadiscio. En cuanto a las atracciones turísticas, el mercado aparece calificado como un lugar “sucio y hostil” por el único comentarista de Trip Advisor, y Shangai Old City, el área de la ciudad antes ocupada por los habitantes con mayores ingresos, hoy está tomado por los “señores de la guerra” que manejan a los distintos sectores en conflicto, y desde ya no está abierto a turistas.

En la actualidad, Somalia está envuelta en una guerra interna que se hizo más cruenta desde principios de 2006. Hay referencias básicas pero informativas en un artículo en español en la Wikipedia.

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