Cuando a veces charlo sobre el tema de la renuencia de las secciones periodísticas especializadas en turismo a abordar temas conflictivos relacionados con el mercado, como los que revisé ayer, me suelen decir algo que suena a principio de sentido común: “¿No es obvio que pase eso? ¿Los lectores van a esperar en serio que al lado de una nota sobre robos en un destino turístico alguien vaya a poner avisos publicitarios?”.

Es interesante partir de ese tipo de observaciones de sentido común. Al aceptar como parte de su prácticas de trabajo la exclusión del conflicto de sus agendas, las secciones especializadas en turismo han aceptado, con pocas excepciones, una lógica que no es parte del periodismo sino del campo turístico y los anunciantes. Sé que alguien dirá: “¿alguien de una empresa de turismo pondría avisos en alguien que puede publicar algo no bueno sobre ellos?”. La respuesta es que sí, que deberían. Se asume que el valor de la publicidad está dada por el valor de los lectores y por la posibilidad de difusión de ese aviso -OK, hay más variables, pero partamos de esas. En vez de ofrecerles lectores valiosos, muchas secciones especializadas en turismo le venden confiabilidad a las empresas. Y esa confiabilidad, por desgracia, implica abandonar buena parte del método períodistico. Queda la cáscara, las notas, las formas, pero debajo ha desaparecido todo el resto: no hay consultas a fuentes diferentes, no hay una mirada independiente, no hay voces de otras personas que no pertenezcan a la industria y potenciales auspiciantes.

Entonces, es un buen esquema de negocios. Pero es un mal esquema para el periodismo de viajes. Quedan pocas revistas de viajes que publiquen crónicas de viajes realmente valiosas, y muchas de ellas ni siquiera aparecen en medios especializados, sino en otros más vinculados con el “interés general”.

No tengo ni idea que quieren los lectores. Lo poco que sé lo he aprendido con los casi cuatro años de manejo del blog, y los casi dos años del foro. Suelen querer datos precisos, itinerarios, buenas experiencias por costos soportables. Soy consciente que el público del blog y del foro no es tan apetecible para diarios y revistas, que apuntan ante todo al sector de ingresos altos y medio altos. Tal vez las revistas y suplementos de diarios sean sólo un punto de partida para los lectores; tras leer esas notas generalistas, comienzan a investigar en serio en Internet sobre esos lugares.

Al final, antes que con certezas, volvemos a las hipótesis. Supongo que hacerse preguntas es una buena estrategia para tener sobre qué escribir en el futuro :).

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