Cada tanto, aparecen en los comentarios de este blog algunas oleadas de comentarios negativos sobre ciertos hoteles, restaurantes y otras empresas ligadas al mercado turístico. Se suelen denunciar robos en las habitaciones, ratas en las cocinas, malos tratos y otro tipo de problemas graves. Por un lado, es parte de las posibilidades de Internet; que todos podamos publicar acerca de nuestras experiencias de viaje. Pero los problemas son otros. Por un lado, muchas de esas “denuncias” se dejan de manera anónima, con direcciones de correo falsas, y a veces sucede que se dan sospechosas coincidencias, como dos o tres “denuncias” contra el mismo hotel en apenas unas horas. Por otro, los “datos” suelen ser muy imprecisos, sin fechas, habitaciones ocupadas o información similar.

Y aquí aparece un tema relevante: las responsabilidades legales de publicar este tipo de comentarios. Para quien deja un comentario anónimo acerca de un robo en un hotel, el problema legal es cercano a cero, pero no pasa lo mismo para muchos de nosotros, que firmamos aquí con nombre y apellido. La jurisprudencia en Argentina, al menos, no es muy clara, y la justicia ya en algunos casos ha hecho responsable a quienes manejan sitios y foros sobre lo publicado en ellos. Frente a tal problema, es evidente que publicar sobre hechos tan graves sin tener la más mínima posibilidad de chequearlo -recuerden que muchos de estos anónimos no dejan fecha en que ocurrió el problema, ni con quien hablaron, ni ningún detalle en particular- es buscarse problemas legales.

La Red es un lugar que permite que cualquiera de nosotros pueda publicar sin problemas, y de manera muy sencilla. Si realmente queremos contar algo tan grave como un robo o un maltrato en una empresa, es simple abrir nuestro propio blog en Blogger o WordPress.com, y luego enviarle correos electrónicos a quienes mantienen sitios sobre viajes, para que ayuden a difundir ese tema. Una cosa es enlazar una denuncia, y otra hacerse cargo de un mensaje anónimo e imposible de chequear. O sea, no es justo querer hacer una denuncia y esperar que otro se haga cargo de las responsabilidades legales. Para dejarlo en simple: dejar un comentario anónimo en los comentarios de este blog acerca de un robo en un hotel, esperar que eso se publique, y que si hay algún problema legal, quien cargue con las consecuencias sea Jorge Gobbi.

La libertad de publicación y la facilidad con la que se puede comenzar un blog o un sitio es uno de los puntos más interesantes de Internet. Ninguno de ustedes depende de nosotros para publicar. Si quieren hacer una denuncia sobre un hecho grave que les ha pasado en algún lugar, la mejor manera de darlo a conocer es contarlo con tus propias palabras en tu propio sitio, dar datos precisos y contrastables, citar hechos puntuales, y hacerlo de manera pública con una identidad verificable. Un texto anónimo no tiene en este contexto mucha credibilidad, ya que la identidad de quien escribe puede ser un dato central para comprender las razones del texto -por ejemplo, un competidor o algo así. Luego, para darlo a conocer, muchos de quienes escribimos blogs sobre viajes les podemos dar una mano a la hora de difundir esos textos. Pero la valentía de denunciar y exigir por nuestros derechos empieza por casa. Pretender “denunciar” a otro desde la comodidad del anonimato y que los problemas que puedan aparecer los asuma otro no es precisamente una demostración de valentía.

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