El corresponsal de BBC en Buenos Aires, Daniel Schweimler, tiene un problema: los porteños nos damos demasiados besos. Digo, nos saludamos con besos no sólo entre hombres y mujeres sino también entre hombres. Y el periodista, que se asume un inglés en sus costumbres, está un poco sorprendido con tantas manifestaciones de cariño y amistad.

Una nota de color, claro, pero que vale la pena para ingresar, aunque sea de manera un poco chistosa, a un problema clave de la comunicación intercultural: cómo saludar. Es que se trata de una porción clave del contacto, la que se encuentra justo al comienzo de un proceso de interacción cara a cara, y que se da cuando aún casi no tenemos información del otro. ¿Le daremos la mano, un beso, sólo levantaremos la mano, la abrazamos?

Para quienes viajan y tienen mucho contacto con personas en otros países, suele ser un tema de pregunta para los conocidos: “¿podrías decirme como se saludan aquí?”. Tengo claro que prácticamente en ningún lugar de América Latina los hombres se saludan con besos -y también que en la mayor parte de la Argentina también siguen con la costumbre tradicional de darse la mano. Incluso se puede hacer una breve historia de como el beso entre hombres en Buenos Aires apareció como una forma de saludo hacia mediados de los ’80, y hoy es casi una costumbre obvia para muchos de nosotros. Pero a la hora de viajar, todas esas certezas desaparecen.

Preguntar acerca de cómo saludar no es una pregunta que está de más. Se trata, ante todo, de evitar pasar por esos malos momentos, en los cuales dos personas se quedan paralizadas; una de ellas, porque cree que otro ha actuado mal -por ejemplo, al querer darle un beso en la mejilla-, la otra porque simplemente no entiende que pasa. Y estoy seguro que más de un viajero ha pasado por esas situaciones.

Y ya saben: por lo general, en Buenos Aires nos saludamos con besos. Hay excepciones, claro, como notó el periodista de BBC. La nota la pueden leer en este enlace (vía Meneame).

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