En agosto del año pasado, escribí una entrada sobre la política del Estado argentino de permitir un sistema de dos precios en los pasajes de las líneas aéreas, y por el cual los extranjeros pagaban precios más altos que los residentes. Yo no estoy en contra de esos sistemas, en tanto se revelen razonables y equitativos. Por ejemplo, si se trata de un transporte que se encuentra subsidiado por el Estado, me parece bien que aquellos que no pagan impuestos en el país abonen un costo más alto, ya que no contribuyen a ese subsidio. Además, tengan en cuenta que, por ejemplo, los turistas que visitan Argentina y que compren en negocios adheridos a Global Refund reciben de regreso lo que pagaron de IVA, ya que es injusto que paguen impuestos en un país que no les da nada a cambio. Como residente, obviamente que no puedo exigir que me devuelvan el IVA, así que en ese caso se trata de una discriminación razonable en favor del turista.

Pero el problema serio del sistema de tarifas aéreas en Argentina es que el extranjero paga tres veces más caro el boleto que un residente. Es una diferencia abusiva, y realmente causa consecuencias negativas para la industria turística local. En los comentarios de la entrada original sobre el tema, hay personas que cuentan que les quisieron cobrar 960 pesos (unos 320 dólares) el vuelo de Buenos Aires a Tucumán. Realmente es un valor muy alto. Y supongo que debe haber muchas historias más de personas que quieren visitar Argentina y que ven que los costos de los pasajes aéreos son realmente altos. Finalmente, o no vienen, u optan por viajar en micro, donde no se cobra el boleto de manera diferenciada, pero a costa de gastar mucho más tiempo en moverse de un sitio a otro.

Los medios locales argentinos no se han ocupado para nada del tema, y más allá de protestas puntuales que surgieron a mediados del año pasado, no pasó más nada. La política para el sector aéreo en los últimos años es probablemente uno de los peores puntos del actual gobierno de Argentina: la infraestructura de seguridad está colapsada; hay poca oferta de vuelos y en muchos casos una presencia casi monopólica de una empresa; y además se opta por favorecer a las compañías y permitirles cobrar valores que finalmente desalientan el turismo interno. Muchos de estos problemas se vienen acumulando desde hace años, como el tema de la infraestructura y la seguridad del espacio aéreo; pero francamente en los últimos años no se ha hecho mucho para solucionarlo.

Y así seguimos, con la confianza que el turismo en Argentina crecerá. Me pregunto que pasará cuando las ventajas temporales del tipo de cambio desaparezcan, y haya que competir con otros destinos por precio y calidad.

Más sobre el tema de los precios diferenciados para extranjeros en dos entradas de este blog: Pasajes aereos en Argentina: mismo viaje, dos precios y Pasajes aereos en Argentina: dolarizados del todo.

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