Nada más incómodo que leer una descripción que otros hacen de tu propio grupo, ya sea nacional, religioso, étnico o social. Abordar una etnografìa sobre, por ejemplo, los porteños, me conduce de lleno al problema que narraba Renato Rosaldo y que ya hemos abordado en este blog: es casi imposible dar validez a la descripción de nuestro propio grupo. Más bien, siempre nos preguntamos el porqué de esa representación que se nos aparece abiertamente sesgada, injusta, y que toma en cuenta sólo aspectos arbitrarios.

Tras leer 80 y pico de páginas de Porteñologics, de Jon Tevik, no puedo dejarme de hacer algunas preguntas sobre el libro. Se trata, básicamente, de un intento de dar cuenta de la moral del gusto y el consumo de los porteños de clase de clase media alta y alta -un intento muy inscripto en una lectura bastante inspirada en Bourdieu, claro. En cierta medida, se trata de un mundo del consumo que veo más bien de lejos, inscripto en la precaria vida de la clase media baja porteña, que hace rato que está bastante venida a menos. Eso debería ayudar a tomar distancia del objeto de estudio, y permitirme leer a Tevik con menos prejuicios.

Pero no puedo. Por un lado, la introducción me resultó bastante confusa, y no pude terminar de dar cuenta del uso de los conceptos en relación al objeto de estudio. Pero por otro, la breve historia de Buenos Aires terminó de dar cuenta de uno de los problemas que tenía con el libro: la necesaria simplificación que hace el autor, que escribe este libro con la mente puesta en un “lector no porteño”, se me hace terriblemente artificial, falta de contexto y demasiado esquemática. Y volvemos al problema de Renato Rosaldo: ¿por qué en esta introducción histórica se eligen determinados hechos y se eluden otros? Reducir la historia de Buenos Aires -y en buena medida de Argentina- a tres momentos -la llegada de inmigrantes a principios del siglo XX, el peronismo y el período de auge y caída de la convertibilidad- es al menos problemático, sino fácilmente refutable.

Una vez que pasamos la introducción y la “reconstrucción histórica” el libro levanta bastante la puntería, pero no avancé tanto allí como para dar más precisiones. Uno de los puntos interesantes, al menos hasta ahora, es la reconstrucción, por parte de una buena parte de la clase media alta porteña, de la década del menemismo como “los años felices”. En un momento de auge de una visión política que justamente desdeña esa década como un fracaso, es interesante como el papel de la memoria de una clase social específica puede no estar sincronizada con las agendas de los medios y la política -e incluso, resistir el continuo intento de sincronización. Y aunque la convertibilidad haya terminado en un desastre económico y un festival de insostenible endeudamiento -algo que pagamos con creces en 2001 y 2002- todavía sobreviven esos relatos personales que, con nostalgia, marcan aquello de “poder viajar a cualquier lugar del mundo” gracias a una relación peso – dólar muy favorable para los argentinos. O sea, se trata de un tipo de relato que reconstruye una memoria particular, la de la clase alta que trabaja en los servicios, el sector más favorecido durante la convertibilidad. De más está decir que muchos otros sectores de la población lejos están de ver esos años como “felices”.

Me quedan 160 páginas más de Porteñologics, pero hace días que me daban vueltas algunas apreciaciones previas. Al menos, así logro que esta entrada sea un poco más corta :).

Por cierto, la ficha del libro:

Tevik, Jon (2006) Porteñologics. El significado del gusto y la moralidad en la clase media profesional porteña. Buenos Aires, editorial Antropofagia. Alrededor de 30 pesos (U$S 10) en las librerías de Buenos Aires.

Anuncios