Que cada vez hay más blogs sobre viajes parece casi obvio; como conté ya hace un tiempo, sólo en mi Google Reader conté 138 -y eso que últimamente me he puesto más selectivo a la hora de ver a quien agrego, básicamente porque no tengo tiempo para leerlos a todos. Se supone, entonces, que debe haber muchas más personas leyéndolos, y por lo tanto consumiendo la información que se publica en ellos. Para algunos, se abre allí una buena oportunidad para el marketing, en tanto esos blogs son una buena oportunidad para posicionar ciertas marcas. Ya en una entrada anterior contaba como un hotel regalaba o cobraba menos la estadía a aquellos que se registraran como responsables de blogs. Pero ahora el tema ya está derivando en la aparición de plataformas que buscan sistematizar este tipo de contactos, lo cual en cierta medida era bastante esperable. El primer ejemplo es Hotel and Blogs, que parte de una idea simple: pone en contacto a hoteles que quieran ofrecer estadías gratis a quienes mantienen blogs; a cambio estos se comprometen a escribir sobre la estadía en el lugar. Esta parece ser la típica relación win-win: el hotelero gana menciones en blogs y mejora el posicionamiento en Google; el blogger recibe una estadía gratis sólo por publicar una entrada.

A la hora de analizar este tipo de plataformas, no puedo evitar posicionarme desde dos puntos de vista: como alguien que mantiene un blog, primero, y como periodista después. O sea, no esperen una lectura de las posibilidades de marketing de este tipo de iniciativas, en tanto no es mi especialidad. Puedo entender que mucha gente esté interesada en participar de este tipo de iniciativas; a todo el mundo le gusta que le “regalen” cosas. El problema, claro, es que aquí no hay ningún regalo. A cambio de una noche o varias noches de hotel, lo que permitimos es que alguien coopte la agenda del blog. Con los medios pasa lo mismo, claro.

Le veo una serie de problemas a este tipo de iniciativas. La primera, no me gusta el compromiso de “tener que publicar”. Cuando, como periodista, debo testear productos o servicios, lo hago siempre con la clara convicción de que no estoy obligado a publicar nada sobre él si no lo considero relevante. Y me parece que en este caso debería suceder algo similar. Es el riesgo que corre todo aquel que quiera cooptar la agenda de un medio o, este caso, de un blog: que su producto o servicio no sea considerado relevante, en tanto el responsable de publicar contenidos evalúe que no tiene mayor interés para los lectores. En el caso de los blogs, de todos modos, la publicación es mucho más sencilla; en general, no hay que convencer a un editor de que ese tema es relevante.

Pero el problema central es el valor de la experiencia. He insistido muchas veces aquí -perdón si aburro- sobre mi convencimiento de que lo importante de blogs es que han rescatado el valor de la experiencia; o sea, que lo que publicamos es muy cercano a lo que experimentan nuestros lectores. Eso va desde la planificación del viaje, la búsqueda de hoteles, la manera en que nos atienden, entre otras cosas. Es difícil dar cuenta de cuán valiosa es la experiencia de alguien que, a diferencia del lector, no debe pagar por el hotel, y que escribe algo no porque quiere sino porque se ha comprometido a hacerlo. Que quede claro: no estoy afirmando que no pueda escribir algo interesante, pero desde el vamos la experiencia no es la misma. El temor de fondo es que suceda con los blogs lo mismo que sucede con muchos medios de turismo: que la lógica es que muchas de las “coberturas” son en realidad el producto de las invitaciones a viajes que reciben. Al final, su agenda no el producto de una evaluación del interés de los lectores;más bien, es el producto de las estrategias de cooptación por parte de las agencias de prensa.

Desde ya, no quiero ser ingenuo con algunas de las posturas que planteo aquí. Estaba claro hace tiempo que el posicionamiento de ciertos blogs haría que parte del aparato de marketing que apunta a los periodistas -básicamente, las agencias de prensa, pero hay otros actores más- comenzara a mirar a los blogs con interés -o al menos, a un grupo de ellos. Y de la misma forma que cuando comencé a escribir en este blog jamás esperé que pudiera tener algo de publicidad, tampoco esperaba que con el tiempo nos comenzaran a prestar tanta atención. Alguna vez el reto fue que notaran de nuestra existencia, o tener una cierta cantidad de lectores. Hoy los retos son aún más complejos; estamos en un juego donde hay muchos intereses cruzados. Lo malo sería que todo ello devaluara el valor de la experiencia del viaje que experimentamos y lo hiciera poco útil para nuestros lectores. O sea, que terminemos clonando el modelo de “destinos paradisíacos” y otros adjetivos que suelen poblar muchas notas sobre destinos que aparecen en medios sobre turismo.

Y también importa la opinión de todos ustedes, claro. ¿Qué les parece este tema de las plataformas de contactos entre hoteles y bloggers?

Anuncios