La semana pasada, en 7 nuevas maravillas: la patria y los negocios, escribía sobre el tema de la elección de las “nuevas 7 maravillas del mundo”, organizada por una firma suiza con fines comerciales. Si bien el primer voto es gratis, a partir del segundo hay que pagar. ¿Y por qué alguien votaría más de una vez? En algunos países se han organizado verdaderas campañas destinadas a que los usuarios de Internet voten para, supongo, dejar en alto el honor de la nación.

Ahora bien: una de las cosas que señalaba en aquella entrada era que esta elección era organizada por una firma privada, y no por UNESCO, que realmente sería la institución que debería avalar este emprendimiento en el caso de que fuera realmente relevante. Pero resulta que estaba leyendo hace unos minutos el diario español El País, y me encontré con una nota sobre el tema de las 7 nuevas maravillas que dice esto:

El millonario suizo Bernard Weber organiza el concurso, que apoya la Unesco y en el que se puede votar por correo electrónico, teléfono y mensaje de móvil. La Alhambra aspira al título

¿La UNESCO apoya el concurso? Supuse que la periodista Carmen Pérez-Lanzac había accedido a un dato que se había producido de manera posterior a la escritura de mi entrada. Así que lo primero que hice fue ir al sitio oficial de las 7 nuevas maravillas. Y con la suposición que tal dato estaría destacadísimo en el sitio, ya que el aval de UNESCO es una de importancia enorme. Y no encontré nada; no sólo no había mención del tema en la página de inicio, tampoco la había en los comunicados de prensa ni otras secciones. Pero chequeando en la página dedicada al panel de expertos que participan del emprendimiento, hallé que el presidente del panel es Federico Mayor, un español que fue director general de UNESCO. Pero participa del emprendimiento de manera individual y no en representación de la organización, como se aclara en la Wikipedia.

Me fui al sitio de UNESCO. Revisé los comunicados de prensa con varias búsquedas. Tampoco encontré nada. Por desgracia, en la nota del diario español El País no hay enlaces a páginas donde aparezca el apoyo de UNESCO, y doy por sentado que la periodista chequeó ese dato antes de publicarlo. Pero al menos con la información pública que aparecen en Internet, no he podido comprobar tal afirmación. A esta altura, ya no sé que pensar. Que se anuncie un emprendimiento comercial con fines lucrativos y se lo presente como algo apoyado por una institución internacional como la UNESCO es algo serio, y merece ser seguido.

Si alguien tiene más datos o puede sumar información nueva con el fin de sacarnos las dudas, sería realmente muy bueno :).

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