Desde hace algunos meses, en muchos medios de comunicación se ha venido promocionando un concurso sobre las “Nuevas 7 maravillas del mundo”. Dicho emprendimiento no es llevado adelante por UNESCO u alguna organización global relevante, sino por una empresa privada que cobra por cada voto adicional que se emita por una “nueva maravilla” -el primero es gratuito cuando se emite por Internet, pero hay que pagar si se lo hace por SMS. Lo peor es que algunos países han lanzado fuertes campañas para promover que sus ciudadanos voten por las “maravillas” de su país. O sea, que sus ciudadanos, en nombre del orgullo nacional, engorden las arcas de una empresa privada que está haciendo un negocio de un concurso de discutible seriedad.

En Viaje Aquí, el carioca Ricardo Freire dice algo muy interesante:

É um insulto à inteligência misturar Machu Picchu, Angkor, as estátuas da Ilha da Páscoa, o Coliseu, a Muralha da China, as pirâmides do Egito e de Chichén-Itzá com a Estátua da Liberdade, o Cristo e o Castelo da Cinderela na Baviera. Rélôôôôu? Castelo da Cinderela?

Traduzco:

Es un insulto a la inteligencia mezclar Machu Picchu, Angkor, las estatuas de la Isla de Pascua, el Coliseo, la Muralla China, las pirámides de Egipto y de Chichen Itzá con la Estatua de la Libertad, el Cristo (Corcovado) y el Castillo de Cenicienta en Baviera. ¿Perdón? ¿El castillo de Cenicienta?

Aclaración por las dudas: en realidad el castillo se llama Neuschwanstein, y en él se inspiraron en Disney para hacer el de Cenicienta.

También se ocupan del tema en 7 nuevas maravillas del mundo, en el blog De Viaje a Brasil de Tony Gálvez.

No vale la pena gastar dinero en esto. Ni siquiera está reconocido por una organización importante, así que no pierdan tiempo ni ingresos en estas cosas. Lo bastante lamentable es que haya gobiernos que se lo tomen en serio, y gasten fondos públicos en promover una iniciativa sin mayor valor real, como si sería si el premio fuera reconocido por UNESCO.

Actualización: el gobierno egipcio se queja de la poca seriedad de la elección, a la que consideran carente de valor científico. Más en este enlace.

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