La semana pasada, en Otra vuelta de tuerca sobre blogs y marketing, me ocupaba del “escándalo” de Valencia está de moda. Este sitio es (¿era?) mantenido por la organización oficial dedicada al turismo en esa ciudad de España. El problema es que eso no estaba bien aclarado, y apenas era mencionado de manera poco precisa al pie del blog. Una de las cosas más interesantes fue mencionada por José Joaquín en los comentarios: el hecho de que apenas el tema comenzó a aparecer en varios blogs, Valencia está de moda fue discontinuado de inmediato. La pregunta es casi obvia: ¿cómo puede ser que no tuvieran ni ninguna excusa pensada para esa situación? La sensación: toda la estrategia estaba orientada a una vaga separación entre un blog creado por usuario desinteresado, y una táctica de marketing.

Realmente, si querían despejar las dudas, Turisvalencia las ha terminado de confirmar. Un mes después de que este tema comenzara a aparecer en los blogs, aún no han dicho nada al respecto. Valencia está de moda se encuentra sin actualizar, y no hay mención alguna a todo este “escándalo”. He visto muchos casos en blogs donde, una vez que quien los mantenía había cometido algún tipo de error, las disculpas eran muchas veces aceptadas de buena gana por la comunidad de lectores. En cierta medida, la sinceridad para reconocer una falta es apreciada en la blogosfera. Pero el silencio alrededor de este tema evidencia que el ambiguo planteo de este blog montado por Turisvalencia, que a primera vista era un sitio desarrollado por una entusiasta fan de Valencia, era en realidad toda la estrategia. “Descubierta” la relación comercial, todo se vino abajo.

La primera conclusión es bastante sencilla. El engaño a los lectores es una pésima estrategia, incluso cuando este aparece no como una mentira sino como una ambigua presentación. Si hay relación comercial, hay que hacerlo público de entrada, de manera clara y directa. Si el blog se hubiera llamado, por ejemplo, “la bitácora de Turisvalencia” o algo así, seguramente nada de esto hubiera sucedido. Y ese reconocimiento de una relación particular es parte de una estrategia para que el proyecto sobreviva a largo plazo.

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