Hace algunas semanas revisábamos en este blog el tema de la conveniencia o no de viajar como mochilero con una notebook. Hubo muy buenos comentarios, y un cierto consenso sobre que no convenía. Pero no sólo de notebooks se vive; cuando viajamos, también solemos llevar otros dispositivos. Y uno de esas elecciones puede ser un iPod como reproductor de MP3. Pero tras usarlo en un viaje de varios días, encontré que tiene una serie de problemas. Veamos:

1) El ipod es PCdependiente para la carga de la batería: una de las cosas que más me molestó del iPod es que el cargador por defecto que trae sólo admita se conectado al puerto USB de la PC o notebook. Cuando viajamos sin notebook, eso nos obliga a ir a cargarlo a una cabina de Internet, o a comprar un dispositivo de conexión del iPod a la energía eléctrica. Por suerte, ahora descubrí que en los sitios de subastas se venden varios de estos cargadores, así que supongo que pronto compraré uno.

2) No se puede sincronizar con cualquier computadora: debido al tema de la protección anticopia, el iPod sólo puede ser sincronizado con 3 computadoras como máximo. Por ello, si nos vamos de viaje por un buen tiempo con uno de estos reproductores, mejor que seleccionemos muy bien la música que llevaremos, porque muy probablemente no podamos sumar más nada -y esto se aplica más si tenemos una versión de 2 ó 4GB. El tema ni siquiera se arregla con cargar un disco duro externo, porque por desgracia ese tipo de hardware hay que conectarlo a otras PCs.

Por fuera del tema del viaje, el uso del iPod durante un cierto tiempo me enseño varias cosas. La primera, que iTunes es uno de los programas de sincronización más horribles que conozco. En vez de desarrollar una forma de sincronización sencilla, Apple optó por crear un monstruo, que pesa demasiado y consume recursos de manera exagerada. Veré de buscar algún reemplazo para el iTunes que corra sobre Windows, al menos.

Y ya en el camino, descubrí que, contra ciertas presunciones, el viaje no es el mejor lugar para llevar música nueva -al menos, para mí. Más bien, es un momento para revisitar los clásicos. A pesar de que había cargado con varios discos nuevos de algunas bandas –Asobi Seksu, Cassius, Eagles of Death Metal– me la pasé escuchando mis clásicos –The Smiths, The Cure, Depeche Mode, New Order, Interpol. Música nueva escucho en casa; demasiadas cosas nuevas veo en la ruta como para extender esos a las largas noches en micros.

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