Las cataratas de Gocta son un atractivo que recientemente se agregó a los recorridos por los alrededores de Chachapoyas. Como otras rutas que se agregaron recientemente, llegar hasta ellas no es sencillo, lo cual mantendrá, al menos por un tiempo, al turismo masivo lejos de ellas. Es que hay que hacer una larga caminata que arranca en la sierra y termina en un terreno muy húmedo y selvático, con muchos cambios de temperatura y un camino todavía no muy consolidado.

Cataratas de Gocta

Visitar Gocta requiere llegar, desde Chachapoyas, a dos pueblos que sirven como comienzo de la excursión. Cocachimba o San Pablo. En nuestro caso, partimos del segundo. A favor del primero, se puede decir que se pueden ver las dos caídas de las cataratas por más tiempo, pero a la vez, la subida es mucho más pronunciada y la caminata es más larga. La ventaja es que llegarán al pie de la segunda caída, que es de mayor longitud. Del segundo afirman que se camina menos -aunque la ruta no está muy consolidada, doy fe- y que de todos modos se ven las dos cataratas desde un mirador que han armado los habitantes del pueblo, como se puede ver en la foto de al lado.

Llegar a San Pablo requiere hacer arreglos para llegar con un simple tour armado, que incluye taxi, guía y almuerzo. El taxista lo esperará en el pueblo mientras hagan el recorrido para llevarlos de nuevo a la ciudad. Desde Chachapoyas, son algo menos de dos horas de camino en auto. Como buena parte de la ruta es camino hacia Pedro Ruiz, esa parte se puede hacer en combi, pero desde allí llegar a San Pablo implica hacer caminar cuesta arriba por un buen rato -el taxi tardó más de 20 minutos en subir. Como les comentaba en la entrada anterior, enero y febrero son meses de lluvia y con pocos turistas en la zona. Por lo tanto, casi todos los tours se hacen en taxi. El costo arranca en 55 a 60 soles por persona -alrededor de 18 a 20 dólares. Muy probablemente estos costos varíen un poco el resto del año, pero vale como un valor indicativo. En nuestro caso, arreglamos todo con Carlos Burga, del hotel Revash, donde también arman tours.

Desde San Pablo, hay que comenzar a caminar junto al guía. En nuestro caso, nos llevó Willy, que con sus 16 años, conoce perfectamente la zona y les podrá dar datos interesantes sobre el lugar. No pidan datos técnicos o históricos, sino otros no fácilmente consultables en otras fuentes, como cuestiones más ligadas a la vida cotidiana en esa zona de la sierra.

Mas de los alrededores de San Pablo

La caminata arranca en plena sierra, desde donde hay una vista espectacular. Se puede ver Cocachimba, que se encuentra enfrente, bastante más abajo. Esta parte no es complicada, aunque es probable que la temperatura varíe mucho, y pase del frío cuando se nubla, a mucho calor apenas sale el sol. Como entre octubre y abril llueve bastante, lleven poncho de agua. Las botas se las dan en el lugar donde compren el tour, pero si llevan las propias por cuestión de comodidad tampoco estarán de más.

El camino a Gocta

Lentamente, el paisaje de sierra irá cambiando, y de poco comenzará a hacer más calor, la vegetación se hará más densa, y habrá más humedad en el ambiente. Al llegar a Gocta, el camino ya hace acordar mucho a la selva amazónica, aunque hay muchos más desniveles. Esta parte es realmente exigente en lo físico. Al menos a nosotros hacer toda la ruta hasta las cataratas, ida y vuelta, nos tomó cerca de seis horas, pero viajeros más acostumbrados al trekking de montaña pueden hacer en poco más de cuatro horas. Nos contaban luego en San Pablo que muchas personas sólo llegan hasta el mirador, que se encuentra un poco antes de la mitad del trayecto. Desde ese lugar hay una buena vista, que será la única que tengan de ambas caídas -lo pueden ver en la primera foto. Luego, cuando lleguen a las cataratas, lo harán a la base de la primera caída, que es más pequeña que la segunda. Pueden ver la caída del agua en la base en la foto de abajo.

Catarata de Gocta

Durante el viaje por Chachapoyas tuvimos bastante suerte, y no llovió en ningún momento, algo raro para un comienzo de febrero. El camino estaba lleno de agua en una buena cantidad de lugares, pero no quiero imaginarme como será hacerlo debajo de la lluvia. Como a la vuelta hay que venir la mayor parte de la ruta en bajada, tengan cuidado. Si bien el esfuerzo físico es menor que hacer subidas, el riesgo de caídas es mayor, y las rodillas trabajan más. En nuestro caminata el sol salió varias veces, y eso permitió tomar esta hermosa imagen de la primera caída de la catarata:

Cataratas de Gocta

Sé que preguntarán: ¿realmente vale la pena caminar seis horas en un sendero poco consolidado, y hacer tanto esfuerzo? En lo que a mí respecta, la respuesta es que vale la pena, aunque durante el trayecto, en particular cuando estamos agotados a la vuelta, nos hubiera gustado algo más sencillo :). En mi caso, llegué tan cansado a San Pablo que no pude comer nada, y únicamente me dediqué a tomar toda el agua que encontré a mano. Pero eso, más bien, se debe a que debería hacer más ejercicio. Por cierto, les recomendaría que lleven al menos un litro y medio por persona. Nosotros nos quedamos sin agua un buen rato antes de llegar, y el calor y la sed son malas combinaciones.

Es de esperar que en los próximos años el camino a Gocta se consolide, y sea un poco más sencillo de realizar. Pero la ventaja de hacerlo por ahora es que no verán prácticamente a nadie más que a ustedes y el guía cuando lleguen hasta las caídas de agua. Recuerden esto cuando, en algunos años, tengan que correrse en el mirador porque otros turistas quieren tomarse fotos justo donde ustedes están parados

Más fotos de la catarata de Gocta las pueden ver en mi cuenta de Flickr. Sobre Chachapoyas, pueden leer también la Cronica 1 que publiqué hace unos días. Para mañana prometo algunos videos de las cataratas.

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