Plaza Constitucion, Huancayo

A primera vista, Huancayo no impresiona demasiado. Es una ciudad realmente grande y movida, con casi medio millón de habitantes, con un tráfico infernal en el centro, y en cierta medida hace acordar a Lima. Incluso los locales de comida, en su mayoría chifas -restaurantes chinos- y locales de pollo a la brasa, son muy similares a los de la capital peruana. Pero hay que tomarse un tiempo para encontrar las diferencias, que van más allá de la presencia de las sierras. Los alrededores de Huancayo guardan paisajes y lugares muy interesantes para visitar. La ciudad tiene además una creciente oferta turística bajo la forma de tours, que permiten, para quienes tengan poco tiempo, conocer un poco más.

A Huancayo llegamos vía el tren desde Lima, del cual ya he hablado en entradas anteriores, e incluso he publicado fotos. A nuestra llegada, buscamos un hotel cercano a la estación del tren, y caímos en el Pussycat, que aparecía en las ediciones anteriores de la guía Lonely Planet. Ahora, alguien había tenido la mala idea de acortar el nombre a “Pussy? -no, no es broma-, en la calle Giráldez, a media cuadra de Picheuta, que pasa por el frente de la estación de tren. Definitivamente, el hotel había tenido días mejores. Ahora, aparece como claramente en decadencia, y bastante sucio. Era realmente económico, a 20 soles-menos de 7 dólares- la doble –cobraban menos de lo que marcaba el tarifario, que señalaba 40 soles la doble. Sólo recomendable para quienes quieran ahorrar. El nombre nos permitió hacer algunos chistes baratos con el hotel, al que rebautizamos “Filthy Pussy? u “Old Pussy?. Es que era tan deprimente que mejor hacer chistes. El colchón estaba tan hundido y doblado que uno terminaba, quiera o no, en el centro de la cama. Realmente, hacía tiempo que no paraba en lugares así, pero no es mal ejercicio para experimentar diferentes formas de viajar. En la madrugada salimos para tomar el tren hacia Huancavelica, aunque eso será tema de una próxima entrada. Dos días después, volvimos a Huancayo, pero esta vez optamos por un hotel un poco más caro, el Kiya, un tres estrellas muy bien ubicado, frente a la Plaza Constitución (la que aparece en la foto que abre esta entrada), en el centro de la ciudad. El sitio estaba bastante bien, y el precio, por supuesto, era superior: 60 soles la doble –unos 20 dólares. En la misma cuadra, de la esquina de Giráldez y Real, hay otras opciones de dos estrellas por un precio un poco menor, con lo que la oferta hotelera es bastante variada.

Huancayo es un verdadero centro comercial para toda la zona, y es la principal conexión para otras ciudades como Huancavelica, Concepción y Jauja. Y también ha empezado a concentrar la oferta turística para recorrer los alrededores. El tour, conocido como Circuito Tradicional, es ofrecido por varias agencias de la zona por un precio estándar de 30 soles -10 dólares. No esperen conseguir precios diferentes; las agencias operan por el método de pool, también muy usado en Cusco, por el cual comparten los medios de transporte y guías. Cuando al otro día vayan a tomar la combi, viajarán con pasajeros de otras agencias. Los métodos del caso exitoso de Cusco ya tienen, como verán, otras ciudades en Perú que buscan seguir el mismo ejemplo.

El lunes continúo con los tours y algunos temas más relacionados con el turismo en Huancayo.

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