Hace 30 años, Dean Maccannell escribía esto:

La crítica turística del turismo no constituye una reflexión analítica del turismo: forma parte del problema (…) La crítica turística del turismo se basa en el deseo de superar a los demás “simples” turistas y alcanzar una apreciación más profunda de la sociedad y la cultura (…) Todos los turistas desean, en alguna medida, este compromiso más profundo con la sociedad y la cultura; es un componente básico de la motivación para viajar.

Lo que resume Maccannell en este párrafo es, simplemente, la eterna crítica del “viajero” sobre los “turistas”. O sea, que sabe viajar mejor que ellos porque, al parecer, “entiende mejor el mundo”. Que use los mismos medios de transporte y que apele a un sistema pago de residencias en hoteles y hostales son cosas que se pasan muchas veces por alto. Contra ciertos sentidos comunes, la movilidad de los “viajeros” por el mundo no merece ser estudiada de manera diferente a la de los “turistas”. Porque, para quienes partimos como analistas, hay un punto básico a respetar: no asumir como obvia la mirada de los entrevistados, de aquellos que son parte del objeto de estudio. Metodológicamente, no queda más que mirar la justificación de los “viajeros” acerca de “porqué son mejores que los turistas” no como una forma analítica de acercarse al campo del turismo. En realidad, esas descripciones son parte misma del campo de los viajes y el turismo, y deben ser analizadas como cualquier otro tipo de documento o texto.

La cita de Dean Maccannell está tomada de su libro El Turista, publicado originalmente en 1976, y traducido al español por la editorial Melusina en 2003.

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