Un artículo de National Geographic analiza la reciente invitación a 25 bloggers, responsables de mantener un blog sobre viajes, a Amsterdam, y la forma en la que estos acaptaron escribir reseñas muy favorables a la ciudad. El tema es muy interesante, ya que en el artículo se señala que los blogs aún no tienen estándares de ética claramente definidos, y que en ese tema, evidentemente, se está muy lejos del periodismo tradicional. La nota hace hincapié en otros dos puntos más. El primero es Pay per post, un sitio que paga a los responsables de blogs por escribir reseñas sobre empresas, y que no sólo no obliga al blogger a revelar que se trata de un artículo pagado, sino que además permite que la empresa exija, de manera directa, que la reseña debe ser positiva. Segundo, el caso de VisitPa.com, en el cual el estado de Filadelfia le pagaba a bloggers para que hicieran reseñas sobre sitios, y del cual hablamos más de un año atrás. Claro, se olvidaban de aclararle esos a sus lectores…

Supongo que este artículo está escrito desde un punto de vista en el cual se da por supuesto, por ejemplo, que los medios tradicionales no aceptan que las empresas les paguen sus viajes para cubrir destinos. Muy probablemente un abordaje de ese tipo es muy comprensible en Estados Unidos y Europa. El problema, para quienes estamos en este lado del mundo, es que en realidad ese “escandaloso” mecanismo de invitar a alguien a hacer una reseña sobre un destino y cubrirle todos los gastos es en realidad algo común en diarios y revistas de Argentina. De hecho, los reto a que, en alguna nota de un medio especializado en turismo, aparezca una reseña donde se puntualicen elementos negativos de un sitio o destino. Por lo general, lo que hay son celebraciones de ciertos lugares. Para leer textos mínimamente críticos sobre turismo hay que ir a secciones como Sociedad o Internacionales. Entonces, aquí tal conducta no es propiedad de los bloggers, ni está enfrentada a “estándares éticos fuertes”. Más bien, es parte de la normalidad del campo periodístico sobre turismo en Argentina.

Para que no queden dudas: francamente me parece muy mal que se acepten viajes por parte de empresas de turismo y gobiernos, y se escriba sobre ciertos destinos, y no se le avise a los lectores de esta eventualidad. Voy a seguir insistiendo: ¿qué es lo que le impide a los medios poner al final de la nota que los pasajes y gastos de los periodistas fueron pagados por terceros, si es que esto es así? De la misma forma, me parece mal que cualquier persona que tenga un blog haga pasar una reseña paga por un artículo neutral. Basta con aclarar que se trata de de una reseña paga para que la relación con el lector quede, por lo menos, más clara. Porque no leemos de igual forma una pieza de publicidad que un texto que se presenta como periodístico o narrativo.

Del lado de los blogs, siempre he creído que ustedes leen este tipo de sitios web porque los ven más cercanos a sus experiencias; en este caso, las que están ligadas al viaje y el movimiento. A nadie le gusta ser engañado, y me temo que si muchos otros blogs incurren en prácticas poco transparentes con sus lectores, vamos a sufrir un gran daño. Pero al menos, por ahora, de estos temas podemos hablar de manera abierta. Vayan a discutir a los medios tradicionales -al menos en esta parte del mundo- sobre si deben o no aceptar viajes pagados por empresas o por el gobierno, y sobre si eso, realmente, no condiciona sus coberturas.

Y por último: los blogs no son una forma de periodismo. Ya es un poco frustrante ver como se confunde un soporte con una forma de producción de textos. ¿Acaso alguien ha dicho alguna vez que “la televisión es una nueva forma de periodismo”? Hace rato que tenemos asumido que la TV contiene múltiples géneros en su interior, y con los blogs, simplemente, pasa lo mismo.

El artículo del National Geographic lo encontré originalmente en InFlightHQ.

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