Hay muchas definiciones sobre turismo en libros y textos. Tomemos una de ellas, elaborada por Francisco José Garat para su tesis de licenciatura de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA, llamada La comunicación como variable fundamental en el desarrollo y el éxito de un plan comercial, y que estoy evaluando en estos días:

El turismo consiste en un conjunto de actividades originado por el desplazamiento temporal y voluntario de personas o grupo de personas fuera del lugar donde residen habitualmente, e invierten dinero y recursos no provenientes del lugar visitado.

Esta definición pertenece a un trabajo que propone una estrategia de comercialización y planificación de un emprendimiento de turismo aventura. Por ello, se preocupa ante todo por el marketing; y tal definición de “turismo” le va muy bien. La preocupación, claro, es situar a este fenómeno social en tanto un desplazamiento de personas que puede ser monetizado por operadores del mercado de viajes. Pero me sorprende como a veces este tipo de definiciones, muy útiles para segmentos como el marketing y la comercialización, son usadas como la única forma de entender al turismo como fenómeno.

Como cualquier definición, lo importante es para que son creadas. Dar cuenta del turismo como un movimiento físico asociado a un gasto no es algo que, como viajeros, nos sea útil. En primer lugar, porque el viaje no comienza cuando compramos los pasajes o subimos a un medio de transporte. Arrancó mucho antes, cuando comenzamos a pensar con visitar ciertos destinos, cuando leímos sobre él, cuando comenzamos a planificar ese viaje. En segundo lugar, porque el viaje no termina cuando entramos con las valijas a casa. Sigue en nuestras fotos, relatos, viajes posteriores. Viajar lejos estar de ser un simple movimiento en el espacio; es una experiencia asociada con nuestra historia. Que los operadores turísticos puedan monetizarla es, en todo caso, una cuestión para otro campo. Y cómo esa experiencia muchas veces es estandarizada bajo la forma de paquetes de viajes o recorridos es parte de esa experiencia, que nunca será hecha de manera separada de las estructuras sociales -incluso, claro, cuando no queremos acatarlas.

A veces el marketing está tan metido en nuestra vida que nos olvidamos que no siempre sus definiciones nos sirven. Más bien, les diría que ese tipo de definiciones, en tanto viajeros / turistas / usuarios por lo general no nos sirven. El viaje es una experiencia, como muchas otras cosas en la vida, y decir donde empiezan y donde terminan tiene una escasa relevancia. Una cosa es lo que necesitan los operadores, los agentes, los actores del campo turístico. Y otra es nuestra vida.

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