Recién hace unos días me encontré con el número 331 de la revista de negocios chilena América Economía, que tenía como tapa la pelea por el mercado aereo sudamericano, y que protagonizan particularmente la brasileña Gol y la chilena LAN. La lucha es ahora más notoria, debido a que Gol comenzó a volar a Santiago de Chile, lo cual impactó de manera bastante fuerte en los costos de los pasajes de la ruta entre la capital chilena y Buenos Aires, que pasó a valer cerca de 100 dólares -LAN estaba cobrando unos 200 dólares.

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Pero desde ya, la pelea por una parte sustancial del mercado aéreo de Sudamérica recién está comenzando. Gol comenzará pronto a volar a Perú, el segundo mercado en importancia de la región para LAN, que tendrá que comenzar a bajar sus tarifas y a ajustar sus costos. Un ejemplo interesante que se da en la nota, firmada por Juan Pablo Rioseco, es el tema de la comida. Una de las creencias del público no conocedor del negocio aéreo es que el principal costo de servir de comer en los vuelos son los alimentos. Pero más bien, el gran problema es la logística. Por ejemplo, Gol sólo sirve comidas frías en sus vuelos. La razón: de esa manera debe estar menos tiempo detenido en los aeropuertos, ya que todo el proceso se reduce a subir las bandejas ya preparadas.

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Y aquí viene un tema interesante: en tanto Gol es una empresa que nace basada en el esquema de las low-cost airlines, lo que incluye vender la mayor parte de sus pasajes directamente en Internet -más del 80% del total- y tener a sus aviones en el aire todo el tiempo posible -un promedio de 13 horas al día, con detenciones muy breves en los aeropuertos. En cambio, LAN tiene a sus aviones en vuelo sólo siete horas por día, lo que deberá mejorar en el futuro. El tema de los pasajes definitivamente va a ser más conflictivo para la línea chilena, que sólo vende entre el 10 y el 20% de sus pasajes de manera directa en su sitio de Internet. Ahora quiere llevar esa cifra al 60%, y para eso deberá sacarle buena parte del negocio a sus socios de negocios y agencias de viajes. Pero ya empezó con el movimiento, al bajar las comisiones que paga a otros que vendan sus pasajes.

Si bien la nota no está disponible en el sitio de América Economía, si la encontré publicada completa en el diario La Prensa, de Nicaragua.

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