Los gobiernos suelen ser bastante rápidos en tomar decisiones acerca de cuestiones relacionadas con el turismo, sobre todo cuando éstas generan mucha plata y negocios. Un buen caso es el recorrido en tren que va desde Cusco a Machu Picchu, que permite cobrar a los turistas pasajes que van desde los 40 a los 400 dólares por un viaje de unas cinco a seis horas. Pero otros temas, en cambio deben esperar. Antes de ser privatizado, la traza del tren no se detenía en Aguas Calientes sino que seguía hasta La Convención, una población del interior del departamento de Cusco, hasta que una avalancha de lodo y piedras arruinó ese trayecto. El tren fue privatizado, pero sólo hasta Aguas Calientes, y La Convención quedó completamente aislada, sin siquiera rutas. Ahora, el gobierno de Cusco está construyendo un puente, aunque no tiene autorización del gobierno central. El caso es una interesante muestra de las relaciones entre políticas locales y turismo.

Si quieren saber más del tema, pueden leer un muy buen relato de la situación en el blog El Brujo Político. Del tema me enteré gracias al aviso de Juan Arellano.

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