Lo he repetido muchas veces en este blog: lo importante del viaje es la experiencia. Son las personas, lo que piensa, sienten, creen. Muchas de mis persistentes quejas sobre el “periodismo de viajes” que se practica en mi país responde a esa ausencia en muchas notas. No hay experiencias relevantes, no hay gente, sólo hay actores del mercado turístico interesados en cooptar la agenda de un medio específico.

Pero, desde ya, la experiencia puede ser cooptada por la industria, y comercializada. Es lo que siempre ha hecho la industria del turismo: vendernos sensaciones, imágenes, situaciones transitorias. Pero incluso en ese “mercado de la experiencia” hay mucho por innovar, como se puede ver en una nota publicada por el periódico inglés The Times. Y hay ejemplos interesantes en el artículo. Por ejemplo, Isango y Black Tomato, especializados en vender paquetes de viajes que hacen hincapié en experiencias poco convencionales de viajes, muchas veces caracterizadas con la ambigua e imprecisa palabra “extremo”. Otros sitios más tradicionales, como Lastminute.com, también se han sumado a la tendencia a agregar más experiencias a su oferta. La cuestión ya no sólo es vender viajes, pasajes aéreos y paquetes; también le han sumado la comercialización de entradas de teatro, reservaciones a restaurantes y más.

Lo cierto es que, de la misma manera en que los límites entre la vida cotidiana y los viajes se hacen cada vez más difusos, las experiencias asociables al turismo también cada vez tienen más puntos de contacto con nuestros estilos de vida “en casa”. Seguramente, con el tiempo, los portales de viajes y turismo cada vez irán expandiendo su oferta a nuevos terrenos, antes no asociables al viaje. Será un proceso no tan rápido ni en plazos tan breves, pero que seguramente se irá dando en los próximos años. O meses, si se tiene en cuenta lo rápido que pasan las cosas en la Red.

La nota original de The Times se puede ver en este enlace; la referencia fue vista originalmente en Hotel Marketing.

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