Este fin de semana hubo visitas por parte de la familia de mi esposa, así que nos fuimos a pasear por lugares que tuvieran algún interés turístico en Buenos Aires, en plan cicerones. Tras recorrer la feria de Plaza Dorrego, en San Telmo, La Boca, Plaza de Mayo y Puerto Madero bajo un calor espantoso, quedé bastante sorprendido por la impresionante cantidad de turistas extranjeros. No había más que dar dos pasos para escuchar gente charlando en inglés o portugués, y algunos idiomas más. Si bien las cifras del turismo en Argentina vienen desde hace años con una evolución muy positiva -a tal punto que el año pasado la balance en este rubro fue superavitaria, algo que no pasaba desde hacía mucho tiempo- no deja de ser interesante encontrarse con algo más que números.

Particularmente, me sorprendió la feria de San Telmo, por donde no iba desde hacía años, y que en no mucho tiempo ha cambiado de manera enorme. Los precios son altos para los habitantes locales, pero la oferta de antiguedades y artesanías es realmente interesante. Vi mucha gente comprando esos viejos sifones de soda (como se llama en Argentina al agua con mucho gas). No sé como harán para llevarlos en las valijas, porque además de ser de vidrios, son muy pesados. Supongo, de todos modos, que es más cómodo que comprar un palo de agua. Por cierto, aproveché para pasar por El Desnivel, una parrilla por la calle Defensa a la que no iba hace rato, y que sigue manteniendo una buena calidad con precios bastante razonables para una zona tan turistificada -eso sí, estaba llenísima.

La Boca y Puerto Madero, lugares donde he ido más recientemente, confirmaron el tema de la gran cantidad de turistas en Buenos Aires, aunque no me causaron tanta sorpresa. Nuevamente, en La Boca me dieron una clase de cómo se pueden adaptar contenidos globales para darles un tono local que aumente su atractivo comercial. Por ejemplo, remeras con Homero Simpson frente al Monumento a la Bandera de Rosario, junto a un gran lema que decía “Rosario”, y detrás las fotos de Roberto Fontanarrosa (un historietista local), Alberto Olmedo y Fito Páez, entre otros. O bolsas con Mafalda haciendo asado, tomando mate, bailando tango o una danza folklórica. Después publico fotos, porque vale la pena.

Párrafo aparte merece el hecho de haber pasado un rato antes por un hostel de la zona de San Telmo. Para mí, entrar a ellos es una experiencia interesante, porque me permite ver que tipo de ofertas se les está ofreciendo a los mochileros en Buenos Aires. Me traje varias revistas y mapas comerciales de los que quiero hablar en una próxima entrada.

Desde ya, si alguien quiere compartir algunos datos más sobre el tema del turismo en Buenos Aires, ya sea porque trabaja en algún hotel o restaurante, o porque le tocó hacer de cicerones en los últimos tiempos, pueden dejar sus aportes en los comentarios.

Anuncios