Desde hace ya un tiempo, muchas empresas del sector turismo, en especial en Estados Unidos y Europa, han venido interesándose en que dicen los blogs sobre ellos. Un caso muy interesante son los hoteles, para quienes una mala recomendación -o una serie de mala recomendaciones en algunos blogs muy leídos- podría llevar a otros turistas a no contratarlos.

Ahora bien: ¿cómo lidiar con estos bloggers, en particular los más relevantes? Leo en Hotelblog.es:

La cadena hotelera Marriott Hotels está intentando controlar el fenómeno de lo blogs de una manera activa, entrando en contacto directo con aquellos bloggers (autores de blogs) que pueden ayudarle a mejorar la imagen de sus hoteles en Internet.

Con el fin de lograr este objetivo, Marriott ha puesto en marcha un ambicioso programa para mejorar sus relaciones con un grupo seleccionado de bloggers. Se trata de personas consideradas capaces de influir con sus artículos sobre las opiniones de los potenciales clientes de Marriott.

La cadena estadounidense ha tomado tan en serio estos escritores de blogs hasta al punto de tratarlos como verdaderos periodistas, invitándolos a viajes de prensa y enviándoles notas de prensas con anterioridad respecto a los medios impresos (revistas y periódicos).

En la misma cadena tienen también una persona que es responsable de supervisar los artículos que aparecen en el mundo de los blogs y que hacen referencia a sus hoteles.

El tema es muy interesante, porque implica toda una manera de formalizar a los bloggers en un sistema ya previamente existente, y que se usa para atender a la prensa tradicional. Esto es, invitar a estas personas a viajar, por cuenta de la cadena hotelera, a diferentes destinos. Los objetivos, desde ya, son claros. En primer lugar, cooptar la agenda de los bloggers más relevantes del mercado de Europa y Estados Unidos para lograr que hablen de ciertos lugares. En segundo, establecer relaciones personales con ellos, por cualquier “inconveniente” futuro -leáse, que hablen de una manera particularmente crítica de algún negocio o establecimiento de la empresa.

Pero lo cierto es que quienes escribimos blogs no hacemos -al menos no lo hacemos necesariamente- periodismo, y querer subsumirnos dentro del esquema de “viajes para la prensa” presenta una serie de problemas. A mi gusto, el principal inconveniente es simple: cuando una empresa nos paga un viaje a un destino determinado, planifica todo el viaje por nosotros. Y, para un blogger, esto causa un impacto demoledor: la experiencia de ese viaje les servirá de poco a nuestros lectores. ¿Por qué? Porque justamente lo que nos conecta a quienes escribimos estos blogs con ustedes, los que nos leen, es esa igualdad a la hora de concebir la experiencia del viaje. Esta no se limita únicamente a “estar” en el lugar. Implica todo el proceso previo: pensar a que lugar ir, planificar la compra de pasajes y reserva de hoteles, calcular el presupuesto, navegar por Internet para encontrar la información adecuada, recorrer el lugar por nuestros propios medios, y charlar con quien tengamos ganas.

Buena parte de los medios de turismo en esta zona del mundo, en particular en los más grandes, reciben regularmente invitaciones de empresas y gobiernos para hacer viajes a diferentes lugares, con todo pago. Tal cooptación de las agendas de estos medios suele estar acompañada, además, de una visión bastante complaciente de los destinos que visitan, a partir de un recorrido armado por otros con la intención de sólo dejarnos acceder a lo mejor. Pero el trabajo del periodista es otro: es dar cuenta, de manera razonablemente imparcial, de las condiciones de ese destino para sus lectores. Por ello, me cuesta aceptar, por ejemplo, que estos medios no les revelen a sus lectores que el viaje ha sido pagado por terceros, no por el medio. ¿Por qué cuesta tanto esto? Porque no se quiere dar la impresión al lector de que “la nota ha sido comprada”. En términos estrictos no lo ha sido, pero al cooptar la agenda del medio, y obtener una nota bastante complaciente, en el fondo es casi como si lo hubiera sido.

¿Significa entonces que cualquier blogger que se haga conocido en el mercado de los viajes debería rechazar los viajes que le ofrecen? A cualquiera de nosotros le encanta viajar, y mucho más si es gratis. El punto es clave: al menos para mí me parece muy importante conservar esa relativa “igualdad” con la experiencia de viaje de todos ustedes. O, al menos, dejar en claro cuando nos han pagado el viaje. Cuando hace algunas semanas viajé a Iguazú por motivos de trabajo -y no por una invitación de una empresa de viajes, precisamente- justamente me interrogué sobre la validez de la experiencia de ese viaje. Probablemente, poder hacerme todas esas preguntas fue, al menos, un resultado valioso.

Entonces, Jorge, ¿cómo crees que las empresas de turista deberían tratar a los bloggers? La verdad, aún no terminé de resolverlo. ¿Y que piensan todos ustedes sobre el tema? ¿Cómo creen que las compañías de este sector deberían tratar a los bloggers? Desde ya, pueden dejar sus comentarios para que podamos discutir el tema.

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