Arranquemos por una pregunta de sentido común: ¿no estarían dispuestos los ejecutivos de negocios, para quienes su tiempo vale mucho dinero, dispuestos a pagar cifras que van de los 10 a 30 dólares para contar con una conexión de banda ancha mientras vuelan varias horas de un continente a otro? La idea de poder seguir trabajando incluso cuando viajan de un continente a otro es realmente muy interesante para muchos que no pueden o no quieren desconectarse mucho tiempo de sus negocios. Ahora bien: ¿si ese mercado existe, porqué fracasó tan miserablemente Conexion, el servicio de acceso a Internet por banda ancha en aviones? Hay una serie de razones que llevaron al fracaso del emprendimiento de Boeing. En primer lugar, la tecnología era cara de mantener, y los precios que se ofrecían no iban a bajar en el futuro. Y, para peor, pocas aerolíneas contrataron el servicio, que comenzó a ser ofrecido en el mercado en el peor momento posible: tras los atentados de septiembre de 2001. Más bien, por ese entonces, casi todas las empresas aéreas estaban más preocupadas en cortar gastos en todos lados que en ofrecer nuevos servicios. En segundo lugar, el mercado clave, que es Estados Unidos, no adoptó el sistema. Ninguna aerolínea de ese país adquirió el sistema, y ese punto fue crítico.

Lo interesante: el sistema no fracasó tanto porque los consumidores por la demanda (o falta de ella) por parte de los consumidores, sino, y sobre todo, porque pocas aerolíneas lo adquirieron. Y con semejante base instalada, Conexion no tenía futuro alguno. Como verán, a veces el sentido común también puede fracasar si los negocios se hacen en entornos hostiles…

De todas maneras, parece obvio que en un futuro cercano algún sistema de conexión por banda ancha en los aviones logrará crecer en los mercados, siempre y cuando ofrezca un buen margen de ganancia a las empresas aéreas y costos de conexión razonables, al menos para el bolsillo de los viajeros de negocios -que son por ahora el target al que apuntaría este tipo de servicios.

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