Allá por 1912, el símbolo de la localidad argentina de Tandil desapareció: la “Piedra Movediza”, una enorme roca que se balanceaba sobre un precipicio, se fue al suelo. Pero, por esas cosas de la historia primero, y del marketing después, han existido múltiples intentos de revivirla. Ya habíamos hablado del tema en entradas anteriores de este blog (por ejemplo, aquí y aquí) pero ahora el tema se ha vuelto a actualizar. Tras el fracaso de la primera licitación para instalar una réplica de la piedra, ahora el intendente de Tandil, Miguel Lunghi, ha vuelto a la carga con el proyecto, como cuenta el diario Infobae. Según el artículo, el intendente está dispuesto a gastar 400 mil pesos del presupuesto público para llevar adelante la obra, con el convencimiento de que ayudará a los emprendimientos turísticos en la zona. Francamente, no le veo demasiado sentido a todo este tema, más cuando desde hace años Tandil está buscando instalarse como un destino de “turismo spa”, para un segmento de turistas de alto poder adquisitivo e interesados en descansar varios días. Me pregunto qué papel jugaría la réplica de la piedra dentro de esa estrategia

Actualización: el diario La Nación también se ocupa del tema.

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